Pérdida de un embarazo múltiple

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

¿Y si perdió un embarazo múltiple?
 
Todos los padres que pierden a un bebé sienten una profunda pena. Pero si perdió uno, dos o un grupo de bebés, quizás tenga otros sentimientos. Embarazo múltiple significa tener más de un bebé; es decir, gemelos, trillizos o más.

Quizás tenga estos sentimientos:

• No tiene tiempo de pasar por el duelo – Si pierde a un bebé y tiene otro que sobrevivió, quizás sea difícil encontrar el momento de sentir el dolor. Aunque uno de sus bebés murió, ahora tiene que cuidar al otro. Eso no le deja mucho tiempo para llorar la muerte del que ya no está.

• Temor – Si el bebé sobreviviente está enfermo, es posible que tema que también morirá. Quizás no desee tenerlo en brazos, acercarse demasiado o tomarle mucho cariño. Puede resultarle difícil regresar a la unidad de cuidados intensivos neonatales (NICU) para atender al bebé si el otro murió en esa sala.

• Confusión – Aunque viva solo un bebé, sigue siendo la madre de varios bebés. Pero otros no la verán de esa forma. Su familia y amigos quizás no deseen hablar del bebé o bebés que murieron. Pueden pensar que recordar al bebé que no está la entristecerá.

• Felicidad y tristeza de traer al bebé a la casa – Quizás se sienta feliz de traer al bebé a casa del hospital. Y triste por el bebé o bebés que perdió.

• Preocupación por el futuro – Con frecuencia los gemelos y otros bebés de embarazos múltiples nacen demasiado pronto. Nacer demasiado pronto puede causar problemas de salud para los bebés. Si su bebé nació demasiado pronto, quizás le preocupe que tendrá algunos de esos problemas.

• Recordatorio constante del bebé que murió – Sus bebés vivos posiblemente le recuerden constantemente al bebé que murió. Se preguntará cómo hubiera sido si el bebé hubiera vivido. Quizás sea difícil celebrar los cumpleaños y fiestas porque estará pensando en el bebé que murió.

Signos y síntomas del duelo

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

EFECTOS FISICOS
 
• Cansancio o fatiga
• Pérdida o aumento de apetito
• Insomnio
• Debilidad muscular
• Pérdida o aumento de peso
• Falta de aliento
• Palpitaciones
• Brazos adoloridos
• Boca seca
• Inquietud
• Visión borrosa
• Dolor de cabeza

EFECTOS EMOCIONALES Y PSICOLOGICOS
 
• Negación
• Culpa
• Coraje
• Resentimiento
• Amargura
• Depresión
• Confusión del tiempo
• Irritabilidad
• Tristeza
• Sentimiento de fracaso
• Concentración en los problemas
• Dificultad para aceptar la realidad
• Preocupación por el bebé muerto
• Cambios de humor
• Baja autoestima
• Pesadillas

EFECTOS SOCIALES

• Alejamiento de las actividades normales
• Alejamiento (físico y emocional) de la pareja, familia y amigos
 
Traducido con autorización, TRS Bereavement Services, Operation Angel.
Traducido por Isabel Ramos de Trujillo, en memoria de Diego, Oct. 2, 1996

Derechos de los padres cuando un bebé muere

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

 

1. El tener la oportunidad de ver, cargar, y tocar a su bebé en cualquier momento antes y/o después de su muerte, dentro de lo razonable.

2. Que le tomen fotos a su bebé y estén disponibles para los padres o guardadas hasta que los padres las quieran ver.

3. Que se les den todos los recuerdos posibles, como por ejemplo, tarjeta de cuna, brazalete de bebé, ultrasonido y/u otras fotos, mechón de cabello, impresión de pie y de mano, documento de peso y de longitud.

4. El poder ponerle nombre a su bebé y poder establecer un enlace con él o ella.

5. El poder observar prácticas culturales y religiosas.

6. Que un personal comprensivo les brinde cuidado, respetando sus sentimientos, pensamientos, creencias y solicitudes individuales.

7. El poder estar juntos lo máximo posible durante la hospitalización.

8. Que se les dé tiempo a solas con su bebé, reconociendo necesidades individuales.

9. Que se les informe sobre el proceso de pena.

10. El poder pedir una autopsia. En el caso de aborto espontaneo, el poder pedir que se realice o no realice una autopsia o examen patológico según lo determinado por la ley aplicable.

11. Que se les presente información en terminología fácil de entender para los padres en cuanto al estado de su bebé, causa de muerte, incluyendo reporte de autopsia o patología y otros reportes médicos.

12. El poder planear un ritual de despedida, entierro o cremación en cumplimiento con los reglamentos locales y estatales y de acuerdo a sus creencias, religión o tradición cultural personal.

13. Que se les proporcione información sobre recursos de apoyo para ayudarles en el proceso de recuperación, por ejemplo grupos de apoyo, asesoramiento, material para leer, y revistas sobre la pérdida perinatal. 
 
Derecho de autor 1991 Adaptado de National Share Pregnancy and Infant Loss Support, Inc. con permiso de Women’s College Hospital Perinatal Bereavement Team, Toronto, Canada. Copias pueden ser impresas y distribuidas gratuitamente otorgando el crédito apropiado.
Traducido por Maria Tapie en memoria de Max (12/18/97)

Cuando muere un bebé

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

Usted ha esperado a su bebé nueve meses, ha soñado con él, lo ha sentido patear e hipar, ha oido el palpitar de su corazón. Compró cuna, pidió el ajuar, preparó a sus amigas y a la familia y se preparó usted para una vida nueva con el recién nacido -y ahora resulta que vuelve a su casa con las manos vacías.
Tal vez no hay mayor dolor que el que se sufre con la muerte de un hijo. Y aún cuando nada puede aliviarlo, sí hay algunos pasos que se pueden dar para hacer más tolerable el futuro y reducir la inevitable depresión que sigue a semejante tragedia.

  • Vea a su hijito, álcelo, póngale nombre. Sufrir es un paso vital para recuperarse de la pérdida, pero no se puede uno doler por un niño sin nombre a quien nunca ha visto. Aún cuando haya nacido con una deformidad, los expertos afirman que es mejor verlo que no verlo porque lo que uno se imagina suele ser peor que la realidad. Alzarlo y ponerle nombre hará la muerte más real para usted, y al fin y al cabo, más fácil de sobrellevar. Lo mismo se puede decir de hacer arreglos para las exequias y el entierro, que además le dan otra oportunidad de decirle adiós. Y la tumba será un sitio permanente donde podrá ir a visitarlo en los años venideros.
  • Comente los detalles de la autopsia y otros con el médico para aceptar la realidad de lo ocurrido y ayudarse a sobrellevar su dolor. En la sala de partos le informaron de muchos detalles, pero las medicinas, su estado hormonal y el efecto del golpe que ha recibido probablemente le impidieron comprenderlos del todo.
  • Si es posible, pida que cuando le den la noticia no le den sedativos, los cuales, si bien alivian momentáneamente el dolor, tienden a borrar su recuerdo de lo que ocurrió. Esto le hace más difícil afrontar la pena y al mismo tiempo los priva a usted y su esposo de la oportunidad de ayudarse el uno al otro.
  • Guarde una foto (muchos hospitales las toman) u otros recuerdos, para que tenga objetos tangibles en que fijar su afecto cuando piense en el futuro en el hijo que perdió. Aún cuando esto parezca mórbido, los expertos dicen que ayuda. Recuerde los atributos positivos: ojos grandes y pestañas largas, lindas manos y dedos delicados, la cabecita cubierta de cabello.
  • Pida a sus parientes y amigas que no hagan desaparecer de su casa todos los preparativos que usted había hecho para recibir al bebé. Dígales que usted misma lo hará. Ellos seguramente proceden con buenas intenciones, pero volver a su casa y encontrarla como si nunca se hubiera esperado un hijo sólo servirá para aumentar su sentido de irrealidad.
  • Llore todo lo que quiera o crea que necesita. Llorar es parte del proceso de la pena. Si no llora ahora, algo quedará pendiente y acaso tenga que atender a ello más adelante.
  • Prepárese para un período difícil. Durante un tiempo se sentirá deprimida; probablemente le costará trabajo dormir, reñirá con su marido, descuidará a sus otros hijos. Probablemente querría volver a ser niña para que la quisieran, la acariciaran y la cuidaran. Todo esto es normal.
  • Reconozca que los padres también sufren, aunque su pena pueda ser o parecer menos intensa, debido en parte a que, a diferencia de las madres, no llevaron a la criatura en su seno. Y a menudo tienen una manera distinta de hacer frente a su dolor. Por ejemplo, algunos lo reprimen y tienen fortaleza para ayudar a su mujer. Pero el sufrimiento se manifiesta en otras formas: mal humor, irresponsabilidad; o acaso busquen un alivio en la bebida. Infortunadamente, un padre adolorido no es mucha ayuda para la esposa, ni ella para él, y es posible que ambos tengan que buscar ayuda en otra parte.
  • No se enfrente sola con el mundo. Si vacila en volver a salir por el temor de que la gente le pregunte: “¿Pero qué te pasó?”, hágase acompañar por una amiga que pueda contestar las preguntas de las impertinentes las primeras veces que vuelva al supermercado, el parque, el banco, etc. Cuide de que a sus colegas en el trabajo, o en la Iglesia o sinagoga o cualquier otra organización de la cual usted haga parte se les informe antes de su regreso, de modo que no tenga que estar dando explicaciones difíciles.
  • Tenga en cuenta que su dolor disminuirá con el tiempo, pero prepárese para la eventualidad de que jamás desaparezca del todo. El proceso de la pena, con pesadillas y recuerdos amargos, muchas veces puede durar hasta dos años; pero lo peor pasa por lo general a los seis meses de la pérdida. Si transcurridos seis o nueve meses la pena sigue siendo el centro de su universo, si pierde el interés en todo lo demás y parece que no puede funcionar, busque ayuda. Búsquela también desde el principio si no ha sentido ningún dolor.
  • Busque apoyo. Es posible que ingresando en un grupo de ayuda mutua, de padres que han perdido hijos, obtenga la fortaleza que necesita, como la han obtenido otros. Pero cuide de que tal grupo no sea una manera de sostener su rabia o su dolor. Si después de un año (o menos si es el caso) todavía no se puede resignar a la pérdida que ha sufrido, es bueno que busque terapia individual.
  • Vuelva los ojos a la religión, si esto la consuela. Algunos padres afligidos por la desgracia se sienten demasiado resentidos para hacer esto, pero para muchos la fe en Dios es gran consuelo.
  • No espere que tener otro hijo la va a resarcir de su pena. Si su marido y usted quieren tenerlo, muy bien; pero esperen el tiempo que su médico les recomiende. No traten de concebir con el propósito de sentirse mejor, aliviar los remordimientos o la rabia, o lograr paz para su espíritu. Eso no funciona y podría constituir una carga injusta para el nuevo hijo. Cualquier decisión que tomen acerca de su futura fecundidad (o tener otro hijo o hacerse esterilizar) debe aplazarse hasta que pase lo más profundo de la pena.
  • Reconozca que el remordimiento complica la pena y hace más difícil resignarse a la pérdida. Si usted no estaba muy convencida de que quería tener un hijo (como les pasa a muchas mujeres), si su mamá no era afectuosa y usted teme no serlo tampoco y que por eso fue por lo que perdió al niño, si se sentía insegura acerca de su feminidad (temiendo que no podría dar vida a un hijo) y ahora sus dudas se han confirmado, o si siente que no ha sido capaz de dar de sí lo que su familia y amigos esperaban de usted, busque asistencia profesional que le haga comprender que tales sentimientos de responsabilidad por la pérdida no tienen ningún fundamento. Si siente remordimiento por el solo hecho de pensar en regresar a una vida normal, porque le parece que eso sería una deslealtad para con el niño muerto, quizá le ayude pedirle espiritualmente al bebé perdón o permiso para volver a gozar la vida.

Tratando de comprender la pena: Un niño ha muerto

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

La pena no se comprende en nuestra sociedad y se espera que los afligidos se recuperen rápidamente. Tómala con calma durante las altas y bajas. La experiencia es diferente para cada persona, sin embargo a veces hay muchas cosas en común. No trates de establecer expectativas de tu compañero(a) y otros.
Las lágrimas son saludables y aceptables al procesar el dolor que sigue la muerte de tu hijo(a), hermano(a) o nieto(a). La pena afecta los hábitos de comida y de dormir, los niveles de energía y habilidad de concentración. Es muy importante guardar una dieta balanceada, tomar líquidos y hacer ejercicio y descansar durante esta época de pena. Es importante consultar a tú médico para un examen físico si tienes síntomas físicos.
El alcohol y los sedantes pueden afectar el pensamiento y retrasar el proceso de pena. Usa medicamentos de prescripción escasamente y sólo bajo supervisión médica.
Puede ser que los amigos y familia te eviten y traten de no hablar de la muerte de tu hijo(a). Hazles saber que necesitas hablar del bebé y que te ayuda hablar. Comparte con ellos como puedas. Busca amigos que te escuchen y/o otros que hayan tenido una experiencia similar para ayudarte durante estos momentos.
Es mejor posponer decisiones grandes por lo menos un año – cambiar de trabajo o casa, otro embarazo, etc. Guarda la ropa del bebé y otras cosas hasta que estés listo(a) para decidir qué quieres hacer. Se necesita tiempo para tomar una buena decisión.
Los pensamientos sobre el suicidio pueden ocurrir y son normales. El significado de la vida volverá con el tiempo. El dolor disminuye. Habla de tus sentimientos con alguien de confianza.
Expresa tus sentimientos y pensamientos. Pueden parecer ilógicos para algunos, así que compártelos con alguien que te ayudará a explorar y perdonarte a ti mismo(a) al pasar el tiempo.
La rabia es una reacción normal que quizás te parezca poco aceptable y difícil de entender para otros. Busca una manera saludable y segura para expresar tu rabia (por ejemplo, pégale a una almohada) Tu rabia puede estar dirigida hacia Dios. Puedes sentir que tu fe ha disminuido al cuestionar tus creencias del pasado. Dile a Dios cómo te sientes y habla con aquellos que te ayuden a explorar. Tu fe puede ayudarte durante este tiempo, sin embargo el expresar dudas y sentimientos te ayudan a procesar los que estás sintiendo.
Incluye a tus otros hijos en tu pena. No le escondas tus lágrimas, sino sé abierto(a) y honesto(a) sobre tus propios sentimientos. Ellos también están afligidos y necesitan una vía para expresar sus sentimientos. Necesitan ser incluidos y sentir tu amor. Puede ser bueno pedirle a un miembro familiar que ayude a proporcionar lo que no eres capaz de proporcionar en estos momentos.
Las fiestas y aniversarios son recordatorios de tus brazos vacíos. Planea de antemano para evitar tensión de más. No esperes que otros se acuerdan ni sean sensibles de cómo te sientes. Baja tus expectativas sobre ti mismo(a). Tomate tiempo para tus necesidades.
Los grupos de apoyo te ponen en contacto con otros que han tenido experiencias similares, al compartir, sentimientos profundos salen y pueden ser procesados en un ambiente de comprensión y aceptación. Sabes que no estás solo(a). Hay otros que comprenden y se interesan. 
 
Adaptado por Sor Jane Marie Lamb, SHARE, National Office, Octubre, 1996
Traducido por Maria Tapie en memoria de Max (12/18/97)

La pareja y el duelo por la pérdida de un hijo

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 08-08-2010

ALGUNOS MODOS DE AYUDAR DENTRO DE UN MATRIMONIO QUE SUFRE.

Howard Cupp es un hombre que vive en Norman, Oklahoma, U.S.A., y que se ha relacionado con el grupo americano que tiene un programa nacional de ayuda para padres que han perdido hijos (Los Amigos Compasivos). Howard les ha hecho llegar, a un boletín que este grupo publica, máximas que pueden servir de guía para entender y transitar el duelo dentro del matrimonio. Estas máximas han sido comentadas por nosotros, según la experiencia recogida en la participación en grupos de autoayuda, y las acercamos para la reflexión y como documento de trabajo.
Daniel y Gabriela Vítolo

¿ Como puedo ayudar en mi matrimonio ?

1) Asigna principal prioridad a la relación de tu matrimonio

Es natural que el dolor, en un primer momento, y en el curso de su desarrollo. Vaya anestesiando tus sentimientos, o te lleve a un aislamiento sobre la base de considerar, o sentir, que en el sufrimiento estás solo. Y ello no es inadecuado, toda vez que, en estricta realidad, cada dolor es único y se percibe sólo en la mayor intimidad.
Sin embargo, no debes olvidar que formas parte de una familia, y que esa familia tiene su célula en tu matrimonio. Lo más grande que tienes en común con tu cónyuge, es el amor que los une, y luego de ello, tus hijos: el que ha muerto (que es fruto de ese amor) y los que quedan vivos, si tienes más.
Pero aún si no tienes hijos, al menos no te olvides lo que representaba ese hijo que ha muerto desde la óptica del fruto del amor común de la pareja. Por ello, la base de sustentación de tu recuperación también tiene, como especial referencia, tu matrimonio. Trata de priorizar esta relación para poder compartir, y fortalecer el trabajo de recuperación. Si has perdido a tu hijo, todavía te queda como primera riqueza entre tantas otras –tu matrimonio: que fue el origen y la causa del nacimiento de tu hijo, el cual representa el símbolo del amor. Y, como símbolo, encierra una realidad: ese amor. Trata de conservarlo, de protegerlo. Inténtalo con todas tus fuerzas.
Y para ello otorga una especial importancia a la relación de tu matrimonio.
No crezcas en el desinterés; por el contrario, imponte priorizar esta relación.
Varios son los motivos que mueven a tomar una decisión de esta naturaleza.
Si no tienes más hijos, porque tu matrimonio es algo fundamental que te queda como realización personal en el amor. Si tienes más hijos, porque, además de la razón ya mencionada, a ellos los favorece que tu matrimonio crezca en el amor hacia ellos, como reflejo del amor mutuo.

2) Cultiva la transparencia, la apertura de espíritu y la honestidad en los sentimientos y en su expresión.

Tenemos -frente a nuestro dolor- en la relación matrimonial, una natural tendencia a ocultar nuestros sentimientos por varias razones. Muchas veces por pudor; otras por creer que si lo hacemos podemos dañar o agravar el estado emocional de nuestro cónyuge; y otras-finalmente- por una cuestión de mera reserva, privacidad o intimidad. Sin embargo, es sumamente útil no ocultar a nuestro cónyuge nuestros sentimientos. Los buenos y los malos. Tanto la paz y la serenidad, como la rabia y el llanto, la melancolía y la tristeza; como el recuerdo emocionado y la alegría de saber que tu hijo está bien, o está feliz, si es lo que verdaderamente sientes.
Es importante que cada uno de los cónyuges conozca lo que siente el otro, y lo que le está pasando al otro. De otro modo jamás podrá comprenderlo, ni “compartir”. Y esto es la esencia de tu matrimonio: “compartir la vida”. No te muestres como no eres, ni intentes aparentar que no te pasa lo que te pasa. ¿Piensas por ventura que el otro no podrá entenderte?.Por el contrario: juntos comprenderán. Si el dolor es común no quites a tu matrimonio este espacio común de la convivencia y del “compartir”. Estarías restando un ámbito que es parte fundamental de tu vida a la decisión que alguna vez tomaste de “compartir” una vida con otro.

3) Acepta el dolor que tu sientes y encuéntrate predispuesto a valorizar y
escuchar la expresión de tu cónyuge, relativa al dolor que está sintiendo.

Suele suceder que sientes que tu dolor no puedes superarlo; y que ello te inhibe de cualquier otro sentimiento, o de toda otra perspectiva de vida. Sin embargo la rebelión contra tu dolor en nada te ayudará. El dolor está; y como es un dolor del alma, para él no hay remedio que pueda comprarse en una farmacia. Cuanto antes te decidas a aceptar tu dolor, ese dolor se podrá ir.
Si – por el contrario – te rebelas a sentir ese dolor, éste te presentará una lucha cruel por imponerse a la voluntad de no sentirlo; se agrandará y permanecerá contigo más tiempo del que normalmente debería permanecer.
Simplemente lo tienes: sientes dolor. Deja que esto ocurra, siente ese dolor. El dolor se irá solo: cuando advierta que tu lo has aceptado: y que con tu aceptación ha sido vencido pues ya no tiene voluntad alguna que doblegar.
La actitud de aceptación de tu dolor también te ayudará a valorizar y escuchar la expresión del dolor de tu cónyuge; e imaginar sus sentimientos similares, aunque muchas veces manifestados de otro modo, también se presentan en él.
Valorízalos: no te muestres extraño a esos sentimientos, aunque no sean los mismos que tu sientes. La muerte de tu hijo es una prueba que ambos deben pasar, y tienes que entender que la mejor manera de pasarla es conociendo, valorizando y respetando el mutuo dolor.

4) Se paciente con tu cónyuge y contigo mismo. Advierte que tu cónyuge,
probablemente, no se encuentre en la misma etapa del proceso del dolor en
que tu te encuentras, y admite que ello es normal

El problema de los “tiempos” es algo que nos angustia por nuestra propia naturaleza. Hemos querido siempre dominar el tiempo, encerrarlo con agujas y números. Fijar “nuestros”tiempos de nuestras obras, proyectos; más aún, gobernar el “tiempo” de los demás.
La muerte de nuestro hijo nos ha demostrado que el “tiempo” no es nuestro. Y que nada podemos hacer con ese “ tiempo”, que a su vez es relativo en función de lo que sentimos y de lo que deseamos. Por ello resulta fundamental desarrollar la paciencia. No esperar que pase en nuestro “tiempo” lo que debe pasar. Lo que debe pasar será en “ su”
debido “tiempo”. Al “tiempo” de un plan y de una obra que nos excede y que no viene de nosotros; aunque  “está” en nosotros.
Y la pregunta que todos nos hacemos respecto de cuanto habrá de durar este proceso de dolor; cuan-to tiempo más; tiene una sola respuesta: durará todo lo que debe durar: ni menos ni más. Y en este “ tiempo” sin horas, sin minutos y sin segundos, sino sólo “tiempo”, a lo largo del proceso de dolor, es común que los cónyuges no transiten paralelamente las etapas. Es más; lo frecuente es que-como una suerte de compensación-cuando uno de ellos esté más golpeado, el otro se sienta en mejores condiciones, y viceversa. También en lo que hace a la duración del proceso, los tiempos suelen ser diferentes.
Por ello es de especial importancia advertir y comprender que el otro cónyuge puede encontrarse en una etapa de dolor distinta de la en que tu estás. Y que debes respetar y apoyar esa diferencia.
De allí que parte del respeto es no juzgar ni interferir en sus sentimientos, ni en el desenvolvimiento de sus etapas, sino respetarlas. Si tu estás bien, y él no, no le recrimines que siga llorando, sobre la base de sostener que ha pasado el “tiempo” de llorar. Igualmente si tu estás mal y el otro está bien, no le recrimines su sonrisa sosteniendo que aún es tiempo de “llorar”. No lo juzgues si desea mantener el luto, o si ha resuelto levantarlo. Respeta, acepta, comprende y apoya cada una de sus manifestaciones y decisiones; aunque no las compartas.

5)No esperes que tu cónyuge sea para ti el único camino para restablecerte
de tu dolor

Si bien es tu cónyuge lo más cercano que tienes en ese “compartir” del dolor de la muerte de tu hijo, es importante que entiendas que no es él, el único camino de salvación para restablecerte de tu dolor. Es una parte necesaria del camino y un elemento fundamental; pero no el único.
En primer lugar nada podrá hacer tu cónyuge por ti , si tu no lo dejas hacer. Si lo rechazas, si te aíslas de él, si le ocultas tus sentimientos; si le diriges sólo reproches, culpas o temores
En segundo lugar, tampoco podrá hacer nada por ti, tu cónyuge, si no existe dentro de ti una íntima y firme decisión de superar tu dolor, de restablecerte. No pienses que tu cónyuge pueda “ rescatarte” de tu angustia, de tu desazón,
de tu tristeza. Sólo podrá dentro de sus posibilidades, pues tu cónyuge también está pasando por el proceso de dolor, ayudarte, acompañarte y compartir el tránsito por este proceso de dolor.
Pero así como el dolor es, a la vez, personal e intransferible, no puede ser “arrancado” desde fuera de ti mismo, sino desde tu interior; y en ello tienes un protagonismo.
De allí que la reflexión te sugiera que no esperes que sea tu cónyuge quien te sane; y. consecuentemente, no culpes a tu cónyuge ni dirijas sentimientos negativos a él si no sanas en el tiempo que esperas sanar.

6) Dedícate y sé comunicativo. Otorga especial atención a los afectos que
cada uno siente por el otro. Aprende y practica manifestaciones de amor.
Recuérdate estar en contacto en forma física; la importancia de las caricias
y del contacto humano son fundamentales para la recuperación , y como vía de
demostrar amor y valoración

No es bueno que el rechazo físico, o el desinterés por tu cónyuge sean elementos que acompañen tu proceso de tránsito por el dolor. Por el contrario, cultivar el afecto y el amor mutuo, suelen ser bálsamos que disminuyen el impacto que el dolor produce.
La sensación de soledad, o de sufrimiento íntimo pueden arrastrarte hacia una cúpula de aislamiento que en nada te beneficia sino que te perjudica, pues te quita nutrientes para tu vida espiritual y afectiva. Es importante que practiques manifestaciones de amor; que intentes- al menos – practicarlos; y en ello el contacto físico ayuda.
Habrás oído hablar de que los abrazos tienen propiedades terapéuticas; como así también las caricias y los besos. Cuántas veces una mano en el hombro, un roce, o una caricia dan más alivio que mil palabras. El sentido de la vibración; la transmisión directa del sentimiento.
Es muy probable que en un primer tiempo te resistas a reanudar tu contacto sexual con tu cónyuge. Sentimientos de culpa frente a la posibilidad del mutuo placer; desinterés; o la aterradora idea sólo de que ello pueda darse, se te presentarán frecuentemente. Del mismo modo, las primeras experiencias en este sentido te harán sentir confuso y hasta pueden ser traumáticas. No te asustes; es normal que esto ocurra. Sin embargo debes imponerte igualmente llevar adelante esa experiencia. Será más difícil, segura-mente, para la mujer que para el varón; ya que por su propia naturaleza la mujer requiere de un proceso más lento en esta relación, ya que su actitud frente al sexo es menos epidérmica; o al menos de reacción no tan inmediata como en el caso del varón.
Por otra parte, este contacto será un elemento importante para poder evaluar y advertir de un modo más directo, cómo está tu cónyuge y cómo transita su proceso de dolor. No te escapes de tu cónyuge, no lo esquives. Búscalo y
encuéntralo; y en el encuentro fúndanse en la experiencia y el dolor común, que tiene su origen en el fruto del amor común que es tu hijo muerto.

7 )Admite o crea un espacio en tu relación. Todos tienen derecho a tener un
grado de privacidad con sus sentimientos, incluyendo el dolor

Puedes pensar que las reflexiones anteriores tienden a “socializar” o “comunicar” tu dolor privándote de intimidad, o de tu propio camino de recuperación Nada de eso. Los pensamientos que hemos esbozado tienden a la búsqueda de
algunos modos de ayudar dentro del matrimonio. Pero ello de manera ninguna inhibe que conserves un ámbito propio, un rincón íntimo, o momentos sólo tuyos para la relación con tu hijo muerto.
Como bien se señala en la máxima que comentamos, tu tienes derecho a tener un grado de privacidad con tus sentimientos, incluyendo el dolor. Por eso admite que tanto tú como tu cónyuge, puedan tener un espacio propio.
Pero también apuntamos a otro sentido de la privacidad: la relación matrimonial. Esta relación también, en algún aspecto, debe tender a preservarse a sí misma y como “relación matrimonial” propiamente dicha. No la esquives.
Es común advertir que a la muerte de un hijo prosigue una crisis matrimonial, muchas veces profunda. No la subestimes; dedícale tiempo y atención. No te abandones, pues llegarás a perder más de lo que ya has perdido: que es mucho.
Tu matrimonio puede coexistir con la intimidad de tu dolor. No hay incompatibilidad alguna en este aspecto.

UN MENSAJE PARA TI QUE DESEAS RECUPERARTE, Y QUE DESEAS HACERLO EN TU PROPIO
MATRIMONIO

* Permítete junto a tu cónyuge disfrutar cada uno del otro, y disfrutar la
vida cada vez que puedas. Encuéntrate predispuesto a que rían juntos, del
mismo modo en que pueden llorar juntos. Busca y encuentra algunas cosas
agradables y placenteras para hacer juntos.

* Ayúdense el uno al otro a recordar que la vida es más que el hijo que ha
muerto. Así como es de importante ese hijo para ti, y así como es intenso el
dolor que tu sientes respecto de su muerte, debes comprender que tu matrimonio y tu relación conyugal involucran mucho más que ese hijo.

Para familiares y amigos de los padres en duelo

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 08-08-2010

Si tiene algún familiar o amigo que ha perdido un bebé, aquí encontrará sugerencias sobre cómo brindar apoyo a la familia que está de duelo (incluyendo los hermanos del bebé).

¿A quién recurre la familia que está de duelo para recibir apoyo?
Cuando un bebé muere, muchas familias buscan el apoyo de los abuelos del bebé, otros familiares cercanos, amigos y profesionales (incluso representantes de su iglesia, terapeutas, enfermeras y otros profesionales de la salud). Pero, debido a la angustia que sienten, con frecuencia los padres no pueden encontrar las palabras para expresar el tipo de apoyo que necesitan. Como allegado a los padres que están de duelo, usted puede:

  • Sentirse impotente
  • Sentirse amenazado y vulnerable
  • Sentirse defraudado (por ejemplo, por haber sido privado de la dicha de ese nieto tan esperado)
  • Querer evitar hacer frente a la pérdida
  • Desear que los padres no manifiesten su dolor

Estos sentimientos son naturales. He aquí algunas maneras en que puede convertir estos sentimientos en consuelo y apoyo para la familia que está de duelo.

¿Cómo puedo ayudar a los hermanos del bebé?
Con frecuencia, no se tiene en cuenta a los niños durante el período de duelo. Es importante entender que los niños también sienten dolor por la pérdida. Los niños pueden enfrentar mejor ese dolor cuando están informados. Es posible que hagan preguntas, que expresen temores, que actúen de diferentes maneras y que necesiten atención especial. Usted puede ayudarlos de las siguientes maneras:

  • Hablando con ellos sobre la muerte en términos que puedan entender o leyéndoles cuentos infantiles que hablen sobre la muerte de manera sensible y seria.
  • Alentándolos a hacer preguntas y a responder de una manera honesta y simple, adecuada a la edad de los niños. Ayude a los niños más pequeños a ser parte del proceso de duelo pidiéndoles que hagan un dibujo para el bebé o que ayuden a plantar un árbol.
  • Haciendo saber a los niños con edad suficiente que tienen la opción de asistir a diferentes rituales y al funeral. Respete sus deseos (por ejemplo, ¿desean participar en el adiós al bebé?)
  • Pidiendo apoyo a un miembro de la iglesia o a otra persona para reunirse con los niños y los padres antes del servicio funeral para compartir la tristeza con la familia.
  • Asegurando a los niños que ellos no son la causa de la angustia de sus padres y que no tienen la culpa de la muerte del bebé en absoluto. Responda las preguntas sobre cómo murió el bebé en un lenguaje que deje en claro a los niños que no están en peligro de morir también. Deles explicaciones simples como “el bebé no creció bien” o “el bebé nació demasiado antes de tiempo”. Evite usar lenguaje que pueda tener doble sentido (por ejemplo, “el bebé está durmiendo” o “mamá perdió el bebé”). Sólo deles la cantidad de información que cada niño le pida.
  • Ayudando a los padres a entender que es normal que los niños tengan rabietas en estas circunstancias y que también es normal que los padres sientan que los niños pueden ser una bendición y una carga al mismo tiempo.
  • Avisando a los maestros y otras personas a cargo del cuidado de los niños de que ha muerto un hermanito.
  • Manteniendo viva la memoria del bebé fallecido hablando y compartiendo fotos e historias sobre él.

¿Qué debo decir?
Los padres desean hablar sobre su bebé porque es una manera de reafirmar su existencia. Si bien es difícil encontrar palabras que puedan ayudar a la familia que está de duelo, es reconfortante para ellos decirles “Lamento tu pérdida” o admitir “No sé qué decir”. Hacer saber a la familia que “Estoy aquí para lo que necesiten” o “Rezo por ustedes” también ayuda. Incluso las lágrimas son reconfortantes.

No haga comentarios como “Te sobrepondrás con el tiempo” o “Pueden tener otro bebé”. No importa que tengan otros hijos o que puedan volver a intentarlo. Los padres necesitan lamentar esta pérdida. Procure ser sensible a su terrible pérdida y al hecho de que, si bien el tiempo puede aliviar su dolor, nunca “se les pasará”.

Cómo pueden ayudar los amigos y familiares
“No sé cómo ayudarlos”. Muchas personas sienten lo mismo. A veces, el apoyo de los amigos puede ser más eficaz que el de los familiares que deben hacer frente a su propio dolor. Pero puede brindar consuelo a la familia de las siguientes maneras:

  • Esté a su disposición y escúchelos. Pregunte a la familia qué cosas necesita que haga, como cocinar, limpiar la casa, hacer los mandados o cuidar a los niños.
  • Haga pequeñas cosas como llevar una pizza o un estofado, llevarse a los niños algunas horas o comprar algunos comestibles.
  • Reconozca que el bebé existió y acepte y comparta el dolor de los padres. Envíe flores si lo cree adecuado.
  • Informe a los demás sobre la pérdida de los padres para que no deban repetir la historia.
  • Recuerde momentos especialmente difíciles como el aniversario de la fecha en que debía nacer el bebé, la fecha de su nacimiento o de su muerte, o durante los días festivos.
  • Sea sensible a los sentimientos contradictorios de la familia sobre su propio embarazo o el embarazo de una amiga. Puede ser muy difícil para la familia ver a una amiga embarazada o cuyo bebé debe nacer en la misma fecha en la que debía nacer su bebé.
  • Tenga paciencia. Cada persona experimenta el duelo de una manera diferente. Por ejemplo, los hombres suelen buscar datos concretos o vivir el duelo en forma más solitaria. Las mujeres suelen buscar la ayuda de un grupo de apoyo. El duelo no tiene una duración determinada. Los padres nunca se sobrepondrán del todo a la pérdida física y emocional aunque, a la larga, la incorporarán a sus experiencias de vida.
  • Ofrézcase a guardar las cosas del bebé u otros recuerdos que han quedado en el hospital hasta que la familia esté en condiciones de tenerlos en su casa más adelante.
  • Ofrézcase a devolver la ropa de maternidad u otras cosas que pueden ser muy difíciles de manipular o ver para los padres.
  • Ofrezca su ayuda para conmemorar al bebé.
  • Aliente la asistencia a un grupo de apoyo.

Estando a disposición de la familia que está de duelo cuando lo necesitan, escuchándolos y ofreciéndoles toda la ayuda que pueda brindarles los ayudará a superar un momento muy difícil.

Libros para descargar

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 19-11-2009

Esta es una lista de libros que hemos recopilado que pueden ser de gran ayuda para los padres que han perdido su bebé:

Elizabeth Kübler-Ross

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 07-10-2009

Gilda, mamá de Juan Pablito nos compartió un texto de Elizabeth Kübler-Ross, tanatóloga, del blog de Renacer.

“Por su parte, Elizabeth Kübler-Ross nos dice que las partidas prematuras – sean cuales fueren las causas – son una lección de amor incondicional, y, nuestros hijos, los maestros del verdadero y desinteresado amor, aquel que no tiene reclamos ni expectativas, que ni siquiera necesita de su presencia física. Dejando fluir estos sentimientos en nuestro interior, daremos paso al nacimiento de un nuevo ser en nosotros. Un ser capaz de disfrutar nuevamente del sol y de la naturaleza en todo su esplendor, un ser que no resentirá la vida, porque ha comprendido la muerte. Que no rechazará el dolor, porque ha sabido aprender de él, y que se acercará a otros que sufren, ayudándolos a realizar su propio aprendizaje hasta encontrar la luz”.

Un hijo para la eternidad

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 02-10-2009

“Un hijo para la eternidad” de la francesa Isabelle de Mézerac sobre su hijo Emmanuel (su hijo nació a las 11:18 y su corazón dejó de latir a las 12:30) .

“Pasó por nuestras vidas como un soplo delicado, una presencia preciosa, y nos confirmó en nuestro papel de padres, haciéndonos correr el riesgo de amar más y siempre más allá. Como todo niño que desde su concepción , viene a inscribirse en el corazón de una historia familiar.

Incluso si muere antes de haber podido nacer, incluso si nace poco tiempo antes de morir. ¡Es nuestro hijo para la eternidad!”

“Cuando solo se tiene el amor para ofrecer compartirlo. En el día del gran viaje que es nuestro gran amor”