Nuestra historia

¿Como empezó Era en Abril?

Mi nombre es Jessica Ruidiaz, tengo 32 años y actualmente vivo en Buenos Aires-Argentina junto a mi marido Manuel y nuestra hija Victoria. Quiero contarles mi testimonio y sobre cómo empezó Era en Abril:

El 20 de Abril de 2007, días antes de que se cumpla el primer aniversario de la muerte de Sofía, comencé a idear este grupo. En principio la idea era hacer un pequeño espacio donde ir subiendo material de lectura, luego descubrí la forma de hacer un foro donde todos podríamos dejar nuestros testimonios. Con Mariana Rizzo (mamá de Leila) empezamos las reuniones presenciales en mi casa. Llegábamos a ser 12 personas en mi pequeño departamento por reunión semanal que a veces se extendían hasta las 12 de la noche. Como cada día se sumaban más madres de otros países me pareció que lo ideal seria hacer reuniones on line cada 15 días. Y así seguí soñando y sigo soñando con esta misión, me dolió tanto que no quiero que nadie más pase por esto solo, no quiero que ningún padre del mundo que pierda un bebé se sienta desamparado. Y, obviamente, hasta mi último suspiro lucharé incansablemente de todas las maneras que pueda, para lograr la reducción de la muerte de bebés desde el momento de la concepción.
Le prometí a Sofía que todo el que me conozca iba a conocerla a ella. Porque, lamentablemente, no muchos habían tenido la oportunidad. Siento que soy la voz y el recuerdo de mi hija pero no quiero que la recuerden con pensamientos tristes. Quiero que la recuerden como la princesa que hizo que nuestros corazones estallen de amor, tanto, tanto amor, que sigue creciendo a pesar de no estar físicamente a nuestro lado. Tanto amor que primero lamenté no poder dárselo a ella y después, poco a poco, entendí que debía entregarlo a todos los que lo necesiten. A quienes precisen un abrazo, una sonrisa, una palabra de esperanza, desde el alma, con el corazón abierto.
El camino que recorremos los padres que perdimos un bebé es muy duro, el más difícil que nos pueda tocar atravesar, el menos esperado, el más cruel. Es un dolor que nos deja absortos y de rodillas. Pero podemos seguir viviendo con el recuerdo de nuestros angelitos siempre en nuestros corazones. Es una realidad que cuesta mucho asimilar pero que se puede y debemos hacerlo por nuestros angelitos, por los hijos que quedaron, por los que vendrán, por las personas que nos aman y quieren vernos felices y por nosotros mismos.
En mi caso, después de mucho trabajo interno para lograr ser una madre cuerda y feliz luego de mi pérdida, pude tener a mi hija Victoria, quien desde el 28 de Octubre de 2008 llena de dulzura mis días y también me da una fuerza gigantesca para seguir luchando.
Como me digo todos los días: “Mi hija Sofía no pudo quedarse en este mundo pero quedé yo, por eso con más razón debo hacer que mi vida valga la pena, debo hacer que mi hija Sofía desde donde esté se sienta orgullosa de su madre. Debo ser feliz y disfrutar de la vida en honor a ella, es el mejor homenaje que puedo hacerle. Y a Victoria tengo la obligación como madre de mostrarle y enseñarle todos los días que la vida es hermosa a pesar de todo y que siempre se puede salir adelante con amor.

A todos los padres de Era en Abril les deseo sol para cada uno de sus días y gracias porque entre todos hemos logrado transformar el dolor en amor y solidaridad para quienes recién comienzan este camino y necesitan contención.

Jessica Ruidiaz (mamá de Sofía y Victoria)
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