Testimonio: Maria Esther Olivera (Buenos Aires)
Soy Maru, María Esther Olivera, la Mamá de Martín y de Joaquín. Me desempeño como, Co-administradora del Foro y formo parte del grupo organizador de Era en Abril como Vice Presidenta. Mi primer hijo se llama Martín, se convirtió en ángel el 28 de Agosto de 2002, cuando cursaba la semana 33 de gestación. Desde su partida dejé de ser la persona que era, me di cuenta de que, hasta ese momento, no conocía el verdadero significado de las palabras oscuridad, vacío, dolor, desconsuelo, soledad, son los sentimientos que comenzaron a acompañarme desde ese entonces.
Ese miércoles 28 de Agosto, por la mañana, había iniciado el curso de preparto y por primera vez caía en la cuenta de que iba a ser mamá, me sentí muy conectada con mi bebé como nunca antes. Todo iba bábaro, estábamos esperando a Martín con una felicidad extrema. Por la tarde fuimos al control con la obstetra y no lograba encontrar sus latidos. Mi desconcierto era total, quedé aturdida, las lágrimas empezaron a brotar, pregunté qué pasaba y la doctora me dice: “tranquila, vamos a hacer una ecografía”. Con esas palabras dejé de vivir, ya no estaba ahí, fue como si mi mente se hubiera transportado a otro lugar. Según los dos ecografistas que me atendieron, mi bebé tenía bradicardia (reducción de la frecuencia cardiaca), de ahí a cesárea urgente.
A partir de ese momento todo se sucedió como si vivenciara una película de terror que me tenía como protagonista. Ambulancia, preparación de quirófano, gente que se movía a mi alrededor apresuradamente, murmullos permanentes, mi mente continuaba bloqueada. Todo culminó con la frase más hiriente que puede escuchar cualquier ser humano: “Nació muerto, lo lamento”. Continuaba sin entender nada, perdida, mi único signo vital era el llanto. Entonces me preguntan: “¿lo querés ver?” Atiné a responder que “No” pero me recomendó, casi insistió, que lo viera y hoy se lo agradezco.
Perfecto, Martín era simplemente perfecto, parecía que dormía inmerso en una paz profunda, en ese mismo instante me enamoré perdidamente de mi hijo. Me arrepiento tanto de no haber tenido reacción alguna para tocarlo o haberlo tenido en mis brazos para sentir su piel. Constituye una falta irreparable, nunca voy a poder perdonármelo, esta necesidad me va a acompañar hasta el último día de mi vida. Así fue como una muerte súbita intraútero se llevó a mi Martincito. La autopsia arrojó que estuvo 24 horas aproximadamente sin vida dentro de mi panza. La gran pregunta en boca de todos, “¿no te diste cuenta de que no se movía?”, creía que si, pero era su cuerpito flotando dentro del líquido amniótico. Jamás podría ni siquiera imaginar que algo malo llegaría a sucederle a mi bebito.
Con el correr del tiempo, Martín dejó de estar presente de forma explícita en mi vida cotidiana mientras que, al mismo tiempo, crecía su presencia dentro de mi corazón. Acrecentaba mi dolor el sentir que nadie lo recordaba, el no poder nombrarlo para no generar incomodidad, las caras de desconcierto cuando me refería a él. De forma tal que, sin quererlo, terminé siendo cómplice del ocultamiento de mi propio hijo.
El 5 de Agosto de 2007, en vísperas del quinto aniversario de su partida y atravesando uno de mis más profundos momentos de crisis llegué a Jessica, llegue a Era en Abril. Me registré en el foro y a los pocos minutos ya estaba hablando con Jessy. Cómo explicar lo que sintió mi corazón cuando ella me preguntó: “Cómo se llama tu hijo?” Qué alguien me preguntara por mi hijo y lo mencionara en todo momento por su nombre, poder yo misma hablar de él sin culpas ni temores era sublime, una caricia a mi alma tan lastimada. Es en estos instantes significativos en los que los extraños se convierten en tus más grandes amigos, ya no estaba sola en esto.
Pasaron los días, los meses, los años, el tiempo y con él se incrementó el amor que siento por Martín, aprendí a convivir con su ausencia, a imaginarme cómo sería, completamente distinta seguro, mi vida con él, a sentirlo crecer dentro de mis pensamientos, dentro de mi corazón. Me costó pero entendí que él estuvo, está y estará siempre marcándome el camino, acompañándome en cada momento de mi vida y enseñándome que está presente en todo lo que me rodea.
Primero llegó Male, mi sobrina y ahijada, como un rayito de sol para aliviar un poco mi corazón. Y el 17 de Abril de 2009, nace mi segundo hijo, Joaquín, con su llegada mi vida se llenó de luz, todo lo que alguna vez había soñado se transformaba en realidad, mi vida cobraba un nuevo sentido, Martín me había enviado el regalo de amor más grande, su hermano. Tenerlo a Joaquín conmigo es tenerlo un poco a Martín también, su nacimiento hizo que me conectara con mi primer hijo de una manera especial, es difícil de expresar, si puedo decir que está más presente que nunca.
Amo profundamente a mis tres hombrecitos, mis dos hijos y su papá, mi compañero desde hace 10 años.
Estoy sumamente agradecida a Era en Abril, a Jess y a Sofi, la musa inspiradora. Era en Abril es la otra cara de la moneda, la contracara del peor momento que puede pasar una persona, la pérdida de un hijo, es el encuentro entre personas maravillosas, seres de luz con tantas ganas de ayudar al prójimo, hay muchísimo amor acá, a mi entender, el amor más difícil, fuerte e indestructible que puede existir, el de una madre o padre con los brazos vacíos. Cuan distinto hubiese sido todo si los hubiera tenido cuando paso lo de Martín. Reconforta el alma encontrarse con tanto compañerismo, solidaridad, esperanza, fe y AMOR, sobre todo amor. El amor le gana a la muerte y es algo que confirmo a diario junto a cada mamá, a cada papá, a cada familiar.
Muchísimas gracias a todos los que forman la gran familia de Era en Abril, a los que están actualmente y a los que alguna vez estuvieron también, por enseñarme que no estoy loca o desubicada por querer hablar de mi hijo, por enseñarme y permitirme gritar a los cuatro vientos que soy la mamá orgullosa de Martín Facundo Dour Olivera.
Maria Esther Olivera, mamá de Martín y Joaquín
Vice Presidenta Era en Abril
Administradora del Foro





























Me siento igual identificada chicas, especialmente Jessica y Mariana…
Mi bebita tenia 23 semanas de gestacion cuando falleció en mi vientre, y la tuve por parto normal… ésto sucedió hace poquito , un poco mas de un mes atrás.
Ahora siento rabia, impotencia porque le doctor fue tan frio, y ni siquiera me preguntó si queria ver a mi bebita. Antes cuando estaba con trabajo de parto, se acercó y me dijo “no te recomiendo que la veas” y yo sola, desorientada, le hice caso, además nadie me alentó en ese momento, en fin… la vi a lo lejos , cuando se la llevaban.. pero no pude verle su carita, sus manitas, piecesitos… tomarla en mis brazos .. que dolor siento haberla perdido.. que se haya ido, y dejarme con este inmenso amor que tenía para darle y éste gran dolor.
Sólo me consuela que algún dia la veré en el cielo y de ahi jamás nos separaremos….
Ya no puedo volver el tiempo atrás, pero como me gustaria poder hacerlo… perdoname bebé, Te amo y siempre vivirás en mi corazón .
Hola amigas,
antes que nada quiero agradecerles por permitirnos conocer sus historias y a través de ellas a sus hijitas.
Por otra parte me reconforta que con mi experiencia pueda ayudar a no sentirse tan sola a otra mami.
Durante mucho tiempo, 5 años para ser más exacta, me sentí de otro planeta, incomprendida y sola, muy sola, al conocer a Era en Abril me di cuenta de que no era a la única persona en esta tierra a la que le tocaba atravesar este terrible dolor.
Sepan que en mi tienen una amiga, cuenten conmigo incondicionalmente, si quieren contactarse conmigo y que hablemos más en detalle me agregan al msn: maru_eraenabril@hotmail.com
Nati, respondo tus preguntas,
A Martín también le hicimos autopsia pero no arrojó ninguna causa aparente, estaba todo perfecto en él, y yo me hice algunos estudios que también dieron correctamente, así que solo quedó en muerte súbita.
Te cuento que Joaquín llegó luego de 6 años de la partida de su hermano, por lo que tuve todo ese tiempo para elaborar el duelo. La llegada de Joaquín, hoy de 2 años y 4 meses, fue muy deseada, muy esperada pero muy pensada también. Los miedos van a estar siempre sin importar el tiempo transcurrido pero lo que nos da el tiempo quizás es el poder acomodar la mente y el corazón para afrontar la llegada de otro bebé, de un nuevo amor, creo que es lo justo para el hijo que partió, para el que está por venir y para nosotras como mamás tomarnos el tiempo para llorarlos y conocernos como las nuevas personas que somos a partir de la pérdida.
Nati agregame al msn y hablamos más tranquilas.
Gracias a todas por sus palabras, yo sigo aprendiendo con cada una de ustedes…
Un fuerte y cariñoso abrazo. Besitos al cielo para sus princesas!
Estimada María Esther:
Aunque nos cuesta hablar del tema, deseamos contarle por esta vía nuestra historia, luego de haber visto la página web.
Luego de un embarazo de 36 semanas, el día jueves 19 de mayo fuimos a hacernos una ecografía programada y a la consulta con la obstetra, cuando el ecografo puso el aparatito en mi panza, puso cara de horror y me preguntó si había tenido algún resfrio, a lo que respondí que no. Le pidió a su secretaria que llamara a la obstetra para que vaya al consultorio, como la obstetra se negaba, entoncés tomó el teléfono él y le dijo unas iniciales (FM) en ese momento, Mariano (mi esposo) y yo no entendimos, ahora sabemos que es Feto Muerto, la obstetra vino inmediatamente y ahí se confirmó la terrible noticia.
Mariano se desmayó, perdió la conciencia por varios minutos y yo quedé en shock sin poder creerlo y agarrandome la cabeza, nos llevaron a otro cuarto, mientras la obstetra arreglaba todo en el Sanatorio (de Los Arcos) para realizarme la cesarea.
A las dos horas, María Regina ya había nacido. Mariano presenció el parto y la tuvo en brazos, yo pedí que me durmieran y cuando desperté me la mostraron, no es porque sea nuestra hija, pero no sabe lo hermosa que era (para nosotros es) su carita era perfecta, la naricita, los ojitos, la boquita, una diosita como la llamamos nosotros.
La razón de lo sucedido no se sabe, María Regina estaba completamente formada, fisicamente no se detectó nada inusual, la placenta, el útero, el líquido amniotico, etc. también estaba bien mi presión, diabetes y otros estudios, por lo tanto, por el momento no pudieron detectar porque sucedió. A María Regina se le practicó una autopsia, los resultados estarían para dentro de 60 días y ahí probablemente se descubrirá porque ocurrió.
Nosotros no perdimos un embarazo, perdimos una hija, una bebé a la que amamos y vamos a amar siempre, es nuestra primera hija María Regina.
Decidimos escribirle para contarle nuestro caso y porque en este momento no encontramos consuelo a lo sucedido. Ya pensamos en recurrir a algún tipo de ayuda (psicologica).
Leyendo su testimonio, encuentro sentimientos similiares en mi recacción ante la terrible noticia. Y veo que luego del nacimiento de Martin, llegó Joaquin su hermano menor, mi consulta es la siguiente:
1) ¿Cual/es fue/ron las causa/s del fallecimiento de Martín?
2) ¿Cómo hizo Ud. y su familia para no tener miedo ante la noticia de la llegada del segundo embarazo?
Desde ya, muchas gracias.
Aguardo su respuesta.
Saludos cordiales,
Natalia, mamá de María Regina.
es algo que me hace sentir identificada ya que yo tambien fui al medico con 22 semanas por una consulta porque esto fue un martes 16 de nov y yo el lunes 15 de nov habia estado con contracciones. el obstetra me pone el aparato para escuchar sus latidos los paso por todos lados en eso empiezo a llorar al no escucharlo me dice petisa que pasa le digo porque no se le escucha esta bien mi hijo me dijo si quedate tranquila pero no escuche sus latidos y me dice si se escucharon como de lejos como si se hubiera dado vuelta le digo no entiendo me dice quedate tranqui te voy dar para que te hagas una eco me dan turno para el jueves de la misma semana 18 de nov el ecografo me dice porque venis hacerte una eco y le cuento le digo para escuchar el latido del corazon y me dice mira mami debo contarte a tu bebe no le late el corazon mi pareja se larga a llorar el estaba viendo mientras yo estaba acostada no me dejaba verlo me levanto y me dice acostate ahora te lo muestro le dije que no yo queria verla era una hermosa nena me hace ir con el medico me dice llama a tu mama y decile que venga hay que internarte te vamos a inducir el parto si en tres dias no lo tenes por parto natural vas a cesarea mi mama llega al hospital llorando no podia mas no entendia nada yo no podia mas me ponen el suero y me dicen esta medicacion te va a dar contracciones el sabado 20 de nov 2010 a las 03:38 estaba re molesta tenia muchas contracciones llamo a la obstetra no estaba entra la enfermera a la habitacion rompo bolsa mi mama alado mio no se movio por un segundo mi pareja se habia ido a bañar a las 5 am volvio en ese momento sigo con contracciones me dice la enfermera puja inclinate le digo no no quiero mi hija no tiene que salir ahora ella se tiene que quedar mas tiempo me dice mi vida pero pensa en tu salud le digo ya no puedo en ese momento me viene una contraccion que me hizo pujar estaba la cabecita ahi no queria seguir pujando le digo no quiero me largue a llorar me dice dale dale una vez que expulse al bebe queria verla en eso cae a la habitacion la obstetra me saca la placenta y me dice mami queres verla si le digo la vi en eso me quede shoqueada y hoy me arrepiento de no poder tocarla tenerla en mis manos y lo que mas me dolio verla como la metian en una bolsa como si fuera basura me acuerdo de esa imagen y me hace re mal …. desde ya muchas gracias por dejarme compartir mi historia
hola maru, me siento tan identificada con tu carta, no solo por la sucesión de los hechos sino por la reacción que asumimos. También lamento en el alma no haber tocado, besado a mi beba. Pasó 26 semanas dentro mio pero verla fue solo un instante. Si al menos tuviera una foto de su preciosa carita, era tan linda, parecia una bebota de esas con las que juega mi hija, realmente hermosa, tenía una paz en su rostro. Sólo tengo recuerdos en mi mente que ni siquiera puedo compartir; tengo 2 hijos chiquitos, de 5 y 6, y no puedo estar hablando todo el tiempo de algo que les cuesta entender pero que supieron sufrir. Ellos saben que tienen una hermanita en el cielo, con alitas, en una nube, que se llama María de los Angeles. Yo todavía no se muy bien que es lo que tengo, solo su ausencia. Dolor, desconcierto, culpa. Cuesta mucho sobrellevar esto. Gracias por compartir y mitigar un poquito el dolor de otros.