El significado de las Mariposas

Escrito por Agostina Bianconi | Parte de Material de lectura, Poesía | Escrito en 09-12-2015

Nuestras pequeñas Mariposas que nos visitan en momentos especiales

 

Desde la Fundación Era en Abril organizamos distintos eventos que nos ayudan a transitar este nuevo camino que nos toca vivir a partir de la partida física de nuestros hijos, entre estos eventos se encuentra la Suelta de Globos, que realizamos todos los años en el mes de octubre. Para poner el nombre de nuestros hijos en los globitos que van al cielo, eligimos usar una mariposita de pael, que puede ser rosada, celeste o blanca y que con muchisimo amor las mamis del equipo cortan por cientos y cientos. Esta elección tiene una explicación, compartimos con ustedes el Significado de la Mariposa

Las mariposas a lo largo de los tiempos han sido algo más que mariposassimplemente un símbolo de cambio y belleza, son símbolos de la inmortalidad, el renacimiento, la resurrección, pero también nos muestran lo efímero de la alegría y la belleza, son consideradas como entes que unen el mundo de los mortales con el mundo de las almas.

Se dice que los espíritus toman forma de mariposas o se apoderan del cuerpo de una mariposa para volver y ser libres por este mundo y de esa forma cuidar de quienes aman.

La idea de la mariposa es la posibilidad del hombre de “renacer”, de trascender sus limitaciones terrenales y elevarse a la luz mediante su propia transformación.

La Dra. Elisabeth Kübler-Ross, médica psiquiatra especialista en duelo, utiliza la mariposa y su metamorfosis como metáfora, para explicar qué es lo que llamamos morir: “Nuestro cuerpo físico en realidad no es más que el capullo, la apariencia externa del ser humano. Nuestro yo interior y verdadero, la “mariposa”, es inmortal e indestructible y se libera en el momento que llamamos muerte. Morir significa, simplemente, mudarse a una casa más bella…”

“Cuando hemos acabado con el trabajo en la tierra podemos dejar nuestro cuerpo que encierra nuestra alma como el capullo de seda a la mariposa. Y cuando llegue el momento, dejaremos el cuerpo y nos liberaremos del dolor y del miedo. Seremos libres como una mariposa. Y volveremos a nuestra casa, donde nunca estamos solos y podremos crecer, cantar y bailar…donde encontraremos a todos los que amamos (a los que dejaron sus cuerpos antes que nosotros) y donde estaremos rodeados de todo el Amor que podemos llegar a imaginar” (E. Kübler-Ross)

Para nuestras pequeñas mariposas que nos cuidan desde donde estén, hacemos este homenaje de amor, gracias hijos por existir!

 

Esctito por: Dra. Agostina Bianconi – ABOGADA –

Vice Presidenta de la Fund. Era en Abril

 

Mi embarazo después de la pérdida. Declaración de Derechos.

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Espacio Psicológico, Material de lectura | Escrito en 05-02-2015

Mi embarazo después de la pérdida. Declaración de Derechos.

 

Estar embarazada después de haber perdido un hijo en el vientre o después de nacer es muy movilizante. Nadie sabe muy bien que hacer y la mezcla de sentimientos reina durante los nueve meses. Aquí les presentamos este texto que nos puede aclarar un poco a todos de que se trata esta nueva experiencia.

Embarazo luego de la pérdida

 

  1. Tengo el derecho a llorar a mi hijo o hijos que murieron ya sea durante el embarazo o después de su nacimiento. Durante mi actual embarazo tengo el derecho a estar triste por mis pérdidas anteriores.
  2. Tengo el derecho a tener miedo, ansiedad y temor. Yo ya sé lo que es perder. Sé lo que se siente que el “nunca me va a pasar” me suceda en realidad. Ya me ha pasado lo peor, y sé que podría pasar de nuevo. Por favor, no minimicen mi realidad minimizando mis miedos.
  3. Tengo derecho a recibir apoyo. Lo necesito ahora más que nunca. Especialmente de mi familia, amigos, otras madres en duelo, profesionales de salud mental, y del equipo de salud que atiende mi actual embarazo.
  4. Tengo el derecho de buscar el consuelo de otros cuando sea necesario. También tengo el derecho a rechazar la los consejos o recomendaciones para ser fuerte que otros me dan y que no pedí, ni quiero oír ni creer en este momento.
  5. Tengo el derecho a que los médicos me crean. Yo soy la experta en mi cuerpo, en mi bebé y en este embarazo, mis preocupaciones deberán ser tomadas en serio. Si no se toman en serio, puedo y voy a encontrar un médico o partera que respete mi experiencia y el conocimiento que tengo de mi misma, y que escuche mis necesidades.
  6. Bebé arco irisTengo el derecho de planificar y tener la experiencia de parto que yo elija. Se trate de una cesárea o parto vaginal, tengo el derecho de planear y esperar la experiencia del nacimiento que considere que será la más sanadora para mi. Yo entiendo de primera mano que la vida no siempre va según los planes, pero todavía tengo el derecho a proyectar desde ahora para que las cosas resulten diferentes.
  7. Tengo el derecho de no asistir a baby showers, cumpleaños, fiestas y otros eventos que están haciendo para mí. Rechazar una invitación a un baby shower durante el embarazo después de la pérdida no es egocéntrico o grosero; se llama “instinto de conservación”.
  8. Tengo derecho a sentir la alegría y la esperanza de esta nueva vida que llevo adentro mío. Soy libre de esperar que este niño traiga un poco de sanación y felicidad a mi vida.
  9. Tengo el derecho de NO estar bien. He pasado por una de las peores experiencias que una persona puede atravesar, he perdido a un hijo y la maternidad de ese niño. Debido a esto me he ganado el derecho a no estar bien durante este embarazo después de la pérdida. Si alguien tiene un problema con eso, entonces esa persona no puede estar en mi vida en este momento.
  10. Tengo el derecho a llorar a mi hijo/os que murió ya sea durante el embarazo o después de su nacimiento. El hecho de que esté embarazada de nuevo no significa que me deje de doler todo lo que he perdido.
  11. Tengo el derecho de celebrar o no celebrar este embarazo. El embarazo después de la pérdida es difícil. Podría ser la cosa más difícil que he hecho después de haber perdido a mi hijo. Tengo el derecho de estar confundida acerca de la danza de la alegría y el dolor que fluye continuamente a través de mí, mientras espero una nueva vida y siento dolor por otra que perdí.

Fuente: http://www.pregnancyafterlosssupport.com/pregnancy-loss-bill-rights/
Traducción y adaptación: Dra Agostina Bianconi y María Olivera (para Fundación Era en Abril – Organización que brinda apoyo a padres de bebés fallecidos en el embarazo, parto o después de nacer – www.eraenabril.org)

Las 5 etapas del Duelo según la Dra Elisabeth Kübler-Ross

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 25-05-2013

Mariposa

Elisabeth Kübler-Ross identificó cinco etapas del duelo de los padres cuando uno de sus hijos muere -extensivas a otras pérdidas afectivas y materiales-:

1) Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Es una defensa provisoria y pronto será sustituida por una aceptación parcial: “no podemos mirar al sol todo el tiempo”.

2) Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar para los padres y todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente. Suelen quejarse por todo; todo les viene mal y es criticable. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.

3) Negociación: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, mas el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.

4) Depresión: cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al doliente y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades, que son ajenas al doliente. Esto significaría que no debería pensar en su duelo y sería absurdo decirle que no esté triste. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Tal vez se transmite más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio a su lado. Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo. Una de las cosas que causan mayor turbación en los padres es la discrepancia entre sus deseos y disposición y lo que esperan de ellos quienes los rodean.

5) Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, la bronca por la pérdida del hijo y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor… la vida se va imponiendo.

Esperanza: es la que sostiene y da fortaleza al pensar que se puede estar mejor y se puede promover el deseo de que todo este dolor tenga algún sentido; permite poder sentir que la vida aún espera algo importante y trascendente de cada uno. Buscar y encontrar una misión que cumplir es un gran estímulo que alimenta la esperanza.

Fundación Elisabeth Kübler-Ross
http://www.ekrfoundation.org/

Material de Lectura

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 08-01-2012

Mamá de “Era en Abril” publicó un libro sobre la pérdida de su hijo Fernando

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 05-07-2011

 

“Por el color del trigo” se titula el libro publicado por Bertha Alicia Martínez González, mamá de Fernando. Ella ha decidido presentarlo en nuestra página  para que cualquier madre, padre, familiar o amigo pueda descargarlo gratuitamente. Gracias Bertha por darnos el honor de ayudarte a difundirlo y por dejarnos ser parte de tan bello homenaje.

 

PRÓLOGO

En el libro “Por el color del trigo”,  Bertha Martínez nos muestra como bien dice, el amor de una madre por su hijo pero además el dolor más cruel por el que puede pasar un ser humano, verlo morir.
Ella nos abre las páginas de su diario, el que escribió en el momento más feliz de su vida, cuando llevaba a su hijo Fernando en su vientre y el de la sombra, el del dolor desgarrador de saberlo muerto físicamente.
Bertha abre su corazón de una manera poco usual, ya que la muerte de un bebé no es algo de lo que se hable a menudo. De hecho es un tema tabú en nuestra sociedad. Y por esa razón cuando una madre pierde a su hijo aún por nacer, no encuentra mucha información al respecto ni recibe la contención adecuada. La sociedad no sabe cómo ayudar y esa madre queda haciendo un duelo silencioso para no molestar.
Por eso es tan importante que se haya animado a mostrar al mundo el diario de su amor y su dolor, de la incertidumbre y la soledad que rodea a quienes sufren este tipo de pérdidas.
Este libro es un grito descarnado por cambiar la realidad de millones de familias que pasan por esta penosa experiencia. Es un grito de concientización y a la vez, termina el libro con una dulce sensación de esperanza, de reconciliación con la vida y de ganas de vencer cualquier miedo.
Su hijo Fernando vive en cada palabra de Bertha, lo conocemos mientras recorremos este libro, donde el dolor y el amor se conjugan y dan paso a la trascendencia.

Jessica Ruidiaz

INTRODUCCIÓN (Por su autora Bertha Alicia Martínez González)

Estas páginas son una historia de amor. La historia de amor de una madre por un hijo que no llegó a nacer. Es la historia de la corta vida de mi pequeño Fernando, desde el momento que confirmé que estaba embarazada, hasta el día de hoy, un año después de que muriera en mi vientre. Y estas páginas no podía sino empezarlas con ese texto del Principito, que tanto ha marcado mi vida estos meses y del que se extrae la frase que les da título.

¿Por qué o para quién la escribo? Primeramente, para mí, como parte de mi proceso de duelo. Cuando creía que ya había llorado mucho, he llorado más aún al escribir… pero también he esbozado algunas sonrisas, y he recordado y reflexionado mucho. Las escribo también para mi familia y mis amigos, para que puedan conocer a través de mis palabras a mi Fer, y tal vez para que entiendan un poco más a la persona que soy hoy, que definitivamente no es la misma que hace un año. Las escribo para honrar la memoria de la corta (que no pequeña) vida de Fer, y por mi necesidad de hablar de mi hijo y de mantener vivo su recuerdo.

Asimismo, las escribo con la esperanza de que estas páginas puedan servir de algo para los que han tenido la desgracia de perder un hijo, y para los que están cerca de ellos y no saben cómo ayudarlos. Las escribo sin ninguna pretensión: no creo que mi camino sea ejemplo de nada, ni que mis reflexiones me hayan llevado a conclusiones válidas para el resto del mundo. Yo sólo se que a mi me ayudaron las historias de otras mujeres, y si logro ayudar a alguien más me ayudará a mi a saber que la vida y la muerte de mi hijo no han sido en vano.

DESCARGA GRATUITA DEL LIBRO |  CLICK AQUI: Por el color del trigo-Bertha Martinez

La depresión por la pérdida de un bebé puede perdurar por años

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura, Noticias | Escrito en 02-05-2011

Pérdida de un bebé

Largo duelo tras la pérdida de un bebé.

 

El “British Journal of Psychiatry” publica un estudio realizado por la doctora Emma Robertson Blackmore en el que pone de manifiesto cómo la depresión por la pérdida de un bebé durante el parto puede llegar a durar años e incluso persistir tras el nacimiento de un bebé sano.

Este estudio ha sido realizado sobre datos recogidos en la Universidad de Bristol en los años 90. Se trata de una muestra de 13.000 mujeres que fue analizada por el equipo de la doctora Robertson años más tarde encontrando un total de 2.800 abortos involuntarios en estas mujeres. En paralelo se realizó un seguimiento de otro estudio realizado en Inglaterra, concretamente en el condado de Avon, con una muestra de 14.000 niños nacidos vivos.

En relación a estos dos seguimientos se observó que las mujeres que han sufrido la pérdida de un bebé durante el parto viven con mayor nivel de ansiedad un segundo embarazo y también, son más propensas a la depresión. El estado de depresión puede persistir incluso tres años después del nacimiento de un bebé sano. Tal y como afirma el colaborador del estudio, Jean Holding, es una circunstancia muy difícil de superar para estas madres y que, además, tiene gran repercusión en su vida familiar.

Este tipo de estudio se realiza por primera vez ya que nunca antes se había analizado hasta que punto perduraban en el tiempo estos estados de depresión y ansiedad tras la pérdida del bebé. El impacto psicológico que supone es muy importante y debería ser considerado cuando se evalúa el riesgo de depresión de cualquier paciente.

Los abortos espontáneos son, por desgracia, un hecho bastante frecuente, se calcula que, aproximadamente, un embarazo de cada cinco se ven interrumpidos de forma involuntaria. Algunas de las afectadas sufren de depresión pero, hasta este momento, se consideraba que eran síntomas pasajeros puesto que la mayoría de ellas tiene un parto a término que, supuestamente, les hace remontar el ánimo.

Como conclusión a estos datos, la doctora Robertson apunta a la necesidad de ofrecer un apoyo específico a estas pacientes ya que el estado de ánimo puede afectar de forma muy directa a los niños nacidos posteriormente. Para ello es recomendable e incluso imprescindible que el personal sanitario en contacto con ellas reciba una formación específica para ayudar en esos momentos de duelo. Las matronas, por ejemplo, pueden ser capaces de detectar los posibles casos de depresión y ofrecer el asesoramiento adecuado.

Fuente: Europa Press

Carta extraída del libro “El desafío de Re-nacer”

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 30-09-2010

No te pido que me des un trato especial. No estoy enfermo, no tienes que alejarte de mí,
solo te pido que consideres algunos aspectos, pues me ha sucedido lo peor que me pudo haber sucedido.

Te pido que no tengas temor de pronunciar el nombre de mi hijo,
ya que él vivió, vive aún en mí y fue y es muy importante.
Considera lo feliz que me siento de saber que tú también lo recuerdas y hablas de él.
Me gusta saber que tú también lo tienes presente en sus cumpleaños y aniversarios.

Considera que pasaré tal vez en un mismo día por diferentes emociones.
Puedo vibrar de alegría al recordar a mi hijo y puedo llorar después por su ausencia.
Tal vez un día estaré feliz y otro día será desastroso para mí.
Te pido que me des espacio para ser libre con mis emociones, aún estoy trabajando en ellas.
No me obligues a estar contento si me ves retraído, porque estoy pensando en mi hijo.
Considera que lo que me ha pasado no tiene nombre.
No lo compares a otra situación que te haya sucedido a ti.
Perder un hijo no es igual a ninguna otra muerte o evento.
Por favor, no hagas comparaciones.

Considera que a pesar de que estoy trabajando en trascender mi duelo y elaborar mis emociones,
no sé cuánto tiempo pueda durar esto en mí.
Aunque los profesionales digan que el duelo dura de uno a tres años,
a veces pienso que pasarán muchos años para poder superar este trauma.
Dame tiempo, no sé cuánto…

Por favor no me consueles con explicaciones teológicas ni religiosas,
no me digas que “Dios quería otro angelito con Él”.
Considera que es normal el hecho de que yo replantee mi fe y mis creencias.
Incluso, permíteme cuestionar mi religión y algunas otras cosas y no me hagas sentir culpable.
Yo sé que saldré con fe nueva y fortalecida en Dios,
lograré un nuevo entendimiento con Él.

Considera que mi cuerpo también me pasa la factura por este golpe emocional.
Puedo ganar o perder peso, dormir mucho o no poder dormir.
Tener raras dolencias y ser propenso a estar enfermo.

Considera que hay momentos en que no me puedes hablar de problemas económicos.
Yo los conozco. Solo te pido que consideres el momento oportuno.

Por último, considera que tengo nuevos “anteojos” para ver la vida.
No soy el mismo. Jamás lo seré.
Soy diferente, no soy como antes, tal vez soy mejor…
Trata de conocerme.

Autor: Mauricio Meza Acosta

El embarazo después de perder un bebé

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 23-09-2010

“En todas estas situaciones, el marco de referencia de los padres para el siguiente embarazo es su experiencia anterior. Estos padres han perdido la inocencia. La probabilidad estadística les ha traicionado, y cuando se ha producido una muerte, viven con constante ansiedad pensando que la muerte puede golpearles de nuevo (Kowalski, 1991).”
“En los doce últimos años, el trabajo con familias en las que se da un nuevo embarazo después de uno anterior malogrado ha ayudado a identificar diferentes fases de evolución en la gestación a medida que las familias viven el nuevo embarazo (O’Leary & Thorwick, 1994). Son éstas:

• Trabajar el miedo a otro embarazo anormal.
• Trabajar la evitación del vínculo afectivo por temor a perder al bebé después.
• Superar la falta de voluntad para recuperarse de la pérdida por lealtad al bebé que murió.

Hemos observado cómo todos los miembros de la familia, incluyendo los niños, se enfrentan a las cuatro primeras tareas. Algunos hombres deben llevar a cabo también un esfuerzo adicional: superar el miedo a perder a su compañera si la muerte perinatal anterior supuso una emergencia médica para la vida de la madre.
El conocimiento de estos aspectos del embarazo, junto con la información disponible en la literatura, han servido para desarrollar el marco de experiencias de los padres en aquellas relaciones padre-hijo que se inician en la fase prenatal. Al tiempo que viven su duelo y necesitan hablar del bebé que murió, estos padres deben también iniciar su relación con el nuevo bebé. Hasta que su papel como padres de un bebé que murió no sea reconocido y validado, les costará comprender que este es realmente un bebé distinto (O’Leary, Parker & Thorwick, 1998) y tendrán dificultades para implicarse en el nuevo embarazo.”
En el primer trimestre es raro que los padres experimenten la emoción inicial del embarazo. Los propios padres de la pareja embarazada —los futuros abuelos—muestran su sorpresa al descubrir que no están contentos. Mientras que la familia y los amigos piensan que quedarse embarazados de nuevo les ayudará a sentirse mejor y sentirse ilusionados, en lugar de ello surge un nuevo temor: el de perder también a este bebé. Muchos de estos padres no quieren decir a nadie que están embarazados. No quieren que les digan “ahora podréis ser felices de nuevo”. Al estar tan asustados, no quieren participar de los sentimientos de alegría de los demás. Para estos padres, eso sería como negar al bebé que murió.
Durante el segundo trimestre las parejas se enfrentan a decisiones tales como someterse o no a pruebas neonatales adicionales. Discutirlo es útil para ayudarles a escoger entre las distintas opciones durante la planificación del embarazo. En este período el miedo puede crecer al sentir los primeros movimientos del bebé. Los padres pensaban que estos movimientos les darían confianza, pero en vez de eso se cuestionan nuevamente si es demasiado movimiento o si los movimientos no son suficientes. Es habitual que se haga una ecografía a la semana 18-20, y conocer el sexo puede provocarles sentimientos encontrados. Algunas personas quieren un bebé del mismo sexo que el que murió, y otras quieren el sexo opuesto. Pueden experimentar un resurgimiento del dolor cuando empiezan a ser conscientes de que éste es un niño diferente y no es el niño que murió. Aceptar esto como un fenómeno común sirve de ayuda a los padres. Intelectualmente, comprenden que se trata de un niño diferente, pero emocionalmente siempre querrán la vuelta del otro niño.
La mitad del segundo trimestre puede ser una época de asentamiento, especialmente si el niño anterior murió a causa de una enfermedad que puede diagnosticarse a través de la ecografía, como por ejemplo la hipoplasia del hemicorazón izquierdo o una anormalidad genética. Pero incluso cuando saben que este bebé no tiene la enfermedad del anterior, muchas personas aún tienen miedo. Ahora saben que algunos bebés mueren, y no recuperarán la confianza hasta que no vuelvan a casa con un bebé sano.”
Las pruebas prenatales pueden comenzar en cualquier momento entre las semanas 28 a 32 de gestación. Esto puede ser de gran ayuda para los padres. Pueden obtener información objetiva sobre la salud de su bebé y sentirse aliviados al saber que alguien les está ayudando a vigilar el desarrollo del bebé. En el último trimestre, cuanto más se acerca la fecha estimada de parto, más miedo pueden sentir. No es raro que los padres digan “saquen al bebé como sea ahora que todavía está vivo”.
Además, este es un momento en el que la pareja están más expuesta a sus propias emociones. Las parejas dijeron que era más fácil para ellos no pensar en el embarazo y preocuparse por el trabajo. Cuando toman conciencia de que este bebé podría realmente nacer, necesitan ayuda para afrontar el parto tanto ellos como su pareja. Siempre que sea posible, sería conveniente facilitar a estas parejas clases de preparación al parto especiales. Si ello no es factible, ofrecerles al menos apoyo mediante la redacción de un plan de parto. Es extremadamente beneficioso para ellos visitar el área de dilatación y paritorios antes del parto. Aunque esto puede resultarles difícil, necesitan que les animemos a ello de forma amistosa. Lo ideal sería hacerlo de forma individualizada, no en grupo.
Muchas familias han descrito reacciones del síndrome de estrés postraumático cuando entran en el área de maternidad. Necesitan recrear sus sentimientos de forma que cuando llegue el momento del parto puedan concentrarse en ese parto y en ese bebé. Esto también es importante para las familias que tienen hijos mayores antes de su participación en una clase de preparación para los hermanos. Muchas veces estas familias han visitado el área de obstetricia en un momento determinado, ingresando por disminución de movimientos fetales o parto prematuro. Si esto ocurre, es preciso estar alerta ante la posibilidad de que esta sea su forma peculiar de “ensayar”.”

Sugerencias para quienes se enfrentan a padres como nosotros:
• Ofrezca su apoyo y sus servicios. Incluso si estos embarazos no son considerados de alto riesgo por razones médicas, las circunstancias emocionales tanto de los padres como del bebé que va a nacer los convierte en embarazos de alto riesgo.
• Valide como normales los miedos y ansiedades de los padres.
• Si ingresan en obstetricia por tener contracciones o disminución de los movimientos fetales, examine el expediente para ver cuándo perdieron al bebé anterior. Muchas veces experimentan contracciones o sienten que el bebé ha dejado de moverse en fechas próximas al aniversario de la pérdida del bebé anterior.
• Comprenda que mantener una relación distante con el bebé que llega es su forma de protegerse. Guíe poco a poco a los padres en la aceptación de que sería igualmente doloroso que este bebé muriese también y ellos no se hubieran permitido a sí mismos establecer vínculos afectivos con él. Ayúdeles a aprender a confiar en el bebé y en su intuición sobre quién es este bebé.
• Sea consciente de que los niños se contagian realmente de los sentimientos de la madre y que el bebé necesita palabras que expliquen esos sentimientos. De alguna forma, el bebé sabe que el o ella llegan después de una pérdida. Esto atañe al bebé porque el bebé que murió es parte de su familia.

Por Joann O’Yeray, MPH, MS.

Algunas cosas que debes recordar

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

1.  HAS PERDIDO UN HIJO.
Cuando una mujer está embarazada, ella espera dar a luz a un saludable bebé. No importa cuan avanzado era tu embarazo cuando lo perdiste, lo que importa es que ibas a tener un hijo, pero ahora ese niño ha muerto, y esos sueños han quedado en el aire.
Tienes todo el derecho de sufrir la pérdida de tu bebé. Tienes derecho a llorar por la pérdida de tus sueños y esperanzas, y por la pérdida de tu hijo.

2.  TIENES DERECHO A TUS EMOCIONES.
Después de un aborto, la mujer sufrirá una amplia gama de emociones de todo tipo. Estas emociones pueden ser arrolladoras, pero son una parte importante del proceso de aceptación. Enojo, frustración, depresión, miedo, tristeza y aún celos, son emociones comunes, y válidas.

3.  NO TODOS ENTENDERAN LO QUE ESTAS VIVIENDO, PERO ESO NO SIGNIFICA QUE ESTES EQUIVOCADA AL SENTIR LO QUE SIENTES.
Desafortunadamente la sociedad ha fallado por completo al reconocer el dolor que viene con la pérdida de un bebé. No hemos sido enseñados a entender que una mujer que ha sufrido un bebé sufre, y no hemos sido enseñados a interactuar con gente que ha perdido un hijo durante el embarazo. Escucharás a gente decir “es voluntad de Dios”, o “fué lo mejor”, o “al menos no te pasó después”. Esta gente tiene buena voluntad, pero sus palabras minimizan el dolor que viene con la pérdida. Es importante entender que, aunque estas personas tratan de ayudar, están equivocadas.
Tienes el derecho de sentir dolor. Tu pérdida es real, y es normal que sufras.

4.  NO ESTAS SOLA.
Veinte por ciento de los embarazos terminan en pérdida. Millones de personas han sufrido lo que estás viviendo ahora. Han sentido ese dolor. Algunos lugares ofrecen grupos de apoyo para mujeres que han perdido un hijo. Estos grupos son lugares para conocer hombres y mujeres que entienden lo que han vivido. Si esos grupos no existen en tu ciudad, el Internet es otro sitio para conectarte con mujeres que han tenido experiencias similares.

5.  HOMBRES Y MUJERES REACCIONAN DISTINTO.
Muchas mujeres han encontrado dificil obtener el apoyo que necesitan después de la pérdida, por parte de sus esposos. La mala comunicación es la raiz del problema. Es un hecho desafortunado que los hombres reaccionan diferente que la mujer promedio ante la pérdida. Frecuentemente no entienden los sentimientos abrumadores que vienen con la pérdida de un embarazo. También es dificil para el hombre enfrentar los altibajos emocionales que sobrevienen a la pérdida. Se sienten desamparados porque no pueden “arreglar” las cosas, no pueden aligerar las penas. Como resultado, algunos hombres parecen insensibles o despreocupados. Esto puede ser dificil para ambas partes de la pareja.
Es importante entender que no es insensibilidad o indiferencia lo que motiva la reacción del hombre ante la pérdida. Hombres y mujeres reaccionan distinto, y entender esas diferencias ahorrará mucha tensión.

6.  SANAR TU ALMA SERA DIFICIL.
Manejar el dolor es dificil. Puede ser extremadamente duro y agotador. Trabajar todas las emociones toma tiempo y energía, pero tomar una actitud activa es parte vital del proceso. Haz cosas que te hagan sentir. Trabaja con tus emociones. Habla con la gente que entienda. Es trabajo duro, pero importante. Algunos días son más dificiles que otros, pero al final, lo importante es recordar que toma tiempo y esfuerzo.

7.  LAS COSAS MEJORARAN.
El dolor es más fácil de manejar un día a la vez. Algunas veces sentirás que jamás dejarás de sentir lo que sientes, y otros días serán menos difíciles. Un día despertarás, y cuando estés lista para hacerlo, verás el sol de nuevo.

Traducido con autorización de Angel Operation.
Por Isabel Ramos de Trujillo, en memoria de Diego. Octubre 2, 1996.

Respondiendo a comentarios insensibles

Escrito por Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

Duele tanto

  Respondiendo a comentarios insensibles…

Perrogrullada: comentario sin sentido, algo dicho sin haber sido pensado.

Si eres un padre que sufre la pérdida de un hijo, seguramente puedes hacer una lista de docenas de perogrulladas o clichés con las que has sido bombardeado desde la muerte de tu hijo.
Cuando estas cansado de permanecer callado y deseas educar a los bien intencionados consoladores, puedes considerar algunas de las siguientes sugerencias.

P = perogrullada (poco inteligente)
R = respuesta (inteligente)

P= “Fué voluntad de Dios”
R= “¿Cómo lo sabes? ¿Eres Dios?”
R= “¡Ah! ¿Dios me lo hizo a propósito?”
R= “Prefiero que Dios me diga lo que El quiera decirme. El lo hará, no tú.”

P= “Tu hijo (a) está en un mejor lugar con Jesús.”
R= “Como madre, te puedo decir que no hay mejor lugar que mis brazos.”
R= “Sigo extrañando tener a mi hijo conmigo.”
R= “Seguramente que sí, pero eso no me quita el dolor de padre.”
R= “Lo que dices realmente me lastima y prefiero que me dejes llegar a mis propias conclusiones sobre la vida después de la vida de mi hijo(a) cuando yo esté listo(a).”

P= “Mejor ahora que un més/seis meses/un año después.”
R= “Esto quiere decir que quieres más a tu hijo(a) mayor que a tu hijo(a) menor?” (para aquellos con más de un hijo.)
R= “Nunca hay un “mejor momento” para enterrar a un hijo.”
R= “Si Dios viniera y me dijera: Me voy a llevar a tu bebé, ¿prefieres que me lo lleve ahora ó dentro de un año? ¿Cuál crees que sería mi mejor respuesta?

P= “Probablemente es lo mejor. Seguro que había algo malo con él (ella)”.
R= “Si él (ella) fuera menos que perfecto(a), lo amaría aún más.”

P= “Vas a ser una persona más fuerte por esto.”
R= “Prefiero ser débil y llana y tener a mi hijo conmigo, gracias.”

P= “Todo pasa por una razón.”
R= “¿Puedes decirme diez razones por las que un bebé deba morir?”
R= “Díselo a mi corazón roto.”
R= “La muerte de un hijo(a) antes que sus padres nunca es razonable.”

P= ” Por lo menos tienes otros hijos sanos.”
R= “Los hijos no son intercambiables y siempre estaré agradecida por los hijos que tengo. Esto no quiere decir que no me duela haber perdido a mi bebé.”
R= “Mis hijos sanos no tienen nada que ver con mi dolor.”
R= “¿O sea que si te cortas el pulgar no lo vas a extrañar porque tienes otros cuatro dedos sanos?”

P= “Eres joven, ya tendrás otro bebé.”
R= “No quiero otro bebé. Quiero a ________________.”
R= “No creo que otro bebé pueda tomar el lugar de ________________. ¿Tú sí?”
R= ” ESTE bebé es especial para mí. Nunca voy a tratar de reemplazarlo con otro.”

P= “¿Todavía sigues en lo mismo y sin reponerte? ¿Cuándo te vas a sobreponer? ¿Cuánto tiempo vas a seguir hablando de lo mismo?”
R= “Te repones cuando te corren de un trabajo o te rompes una pierna. Nunca te sobrepones a la muerte de un hijo.”
R= “Es chistoso como a todo un país se le permite llorar la muerte de Elvis Presley más de veinte años después de ocurrida, y sin embargo, todos me fuerzan a abandonar la memoria de mi bebé después de solo unos meses.”

P= “Entiendo cómo te sientes, mi perro murió la semana pasada.”
R= Solo aléjate de esa persona que no entiende NADA.

P= “El o ella no quisiera verte triste”.
R= “Y a mí no me gustaría que estuviera muerto (a), así que supongo que los dos estamos sin suerte.”

P= “Dios tiene un plan para tí.”
R= ” Es fácil decirlo cuando el plan de Dios no incluye a TU hijo.”

P= “Tienes que ser fuerte.”
R= “Quien lo dice?
R= “Soy fuerte. El sólo hecho de estar aquí lo demuestra.”

P= “Por lo menos no lo trajiste a casa.”
R= “Daría lo que fuera por haber pasado más tiempo juntos.”
R= “Estás bromeando, ¿verdad?”.
R= “Estás sugiriendo que quiero menos a mi bebé porque no durmió en su cuarto?”

Escrito por Joanne Cacciatore (MISS Foundation), en memoria de Cheyenne (07/27/94), y traducido por Carla Hoffman, En memoria de César (04/06/97), Jo (09/03/97) y Carlota (12/02/98).