Material de Lectura

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 04-02-2012

Mamá de “Era en Abril” publicó un libro sobre la pérdida de su hijo Fernando

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 05-07-2011

 

“Por el color del trigo” se titula el libro publicado por Bertha Alicia Martínez González, mamá de Fernando. Ella ha decidido presentarlo en nuestra página  para que cualquier madre, padre, familiar o amigo pueda descargarlo gratuitamente. Gracias Bertha por darnos el honor de ayudarte a difundirlo y por dejarnos ser parte de tan bello homenaje.

 

PRÓLOGO

En el libro “Por el color del trigo”,  Bertha Martínez nos muestra como bien dice, el amor de una madre por su hijo pero además el dolor más cruel por el que puede pasar un ser humano, verlo morir.
Ella nos abre las páginas de su diario, el que escribió en el momento más feliz de su vida, cuando llevaba a su hijo Fernando en su vientre y el de la sombra, el del dolor desgarrador de saberlo muerto físicamente.
Bertha abre su corazón de una manera poco usual, ya que la muerte de un bebé no es algo de lo que se hable a menudo. De hecho es un tema tabú en nuestra sociedad. Y por esa razón cuando una madre pierde a su hijo aún por nacer, no encuentra mucha información al respecto ni recibe la contención adecuada. La sociedad no sabe cómo ayudar y esa madre queda haciendo un duelo silencioso para no molestar.
Por eso es tan importante que se haya animado a mostrar al mundo el diario de su amor y su dolor, de la incertidumbre y la soledad que rodea a quienes sufren este tipo de pérdidas.
Este libro es un grito descarnado por cambiar la realidad de millones de familias que pasan por esta penosa experiencia. Es un grito de concientización y a la vez, termina el libro con una dulce sensación de esperanza, de reconciliación con la vida y de ganas de vencer cualquier miedo.
Su hijo Fernando vive en cada palabra de Bertha, lo conocemos mientras recorremos este libro, donde el dolor y el amor se conjugan y dan paso a la trascendencia.

Jessica Ruidiaz

INTRODUCCIÓN (Por su autora Bertha Alicia Martínez González)

Estas páginas son una historia de amor. La historia de amor de una madre por un hijo que no llegó a nacer. Es la historia de la corta vida de mi pequeño Fernando, desde el momento que confirmé que estaba embarazada, hasta el día de hoy, un año después de que muriera en mi vientre. Y estas páginas no podía sino empezarlas con ese texto del Principito, que tanto ha marcado mi vida estos meses y del que se extrae la frase que les da título.

¿Por qué o para quién la escribo? Primeramente, para mí, como parte de mi proceso de duelo. Cuando creía que ya había llorado mucho, he llorado más aún al escribir… pero también he esbozado algunas sonrisas, y he recordado y reflexionado mucho. Las escribo también para mi familia y mis amigos, para que puedan conocer a través de mis palabras a mi Fer, y tal vez para que entiendan un poco más a la persona que soy hoy, que definitivamente no es la misma que hace un año. Las escribo para honrar la memoria de la corta (que no pequeña) vida de Fer, y por mi necesidad de hablar de mi hijo y de mantener vivo su recuerdo.

Asimismo, las escribo con la esperanza de que estas páginas puedan servir de algo para los que han tenido la desgracia de perder un hijo, y para los que están cerca de ellos y no saben cómo ayudarlos. Las escribo sin ninguna pretensión: no creo que mi camino sea ejemplo de nada, ni que mis reflexiones me hayan llevado a conclusiones válidas para el resto del mundo. Yo sólo se que a mi me ayudaron las historias de otras mujeres, y si logro ayudar a alguien más me ayudará a mi a saber que la vida y la muerte de mi hijo no han sido en vano.

DESCARGA GRATUITA DEL LIBRO |  CLICK AQUI: Por el color del trigo-Bertha Martinez

La depresión por la pérdida de un bebé puede perdurar por años

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura, Noticias | Escrito en 02-05-2011

Pérdida de un bebé

Largo duelo tras la pérdida de un bebé.

 

El “British Journal of Psychiatry” publica un estudio realizado por la doctora Emma Robertson Blackmore en el que pone de manifiesto cómo la depresión por la pérdida de un bebé durante el parto puede llegar a durar años e incluso persistir tras el nacimiento de un bebé sano.

Este estudio ha sido realizado sobre datos recogidos en la Universidad de Bristol en los años 90. Se trata de una muestra de 13.000 mujeres que fue analizada por el equipo de la doctora Robertson años más tarde encontrando un total de 2.800 abortos involuntarios en estas mujeres. En paralelo se realizó un seguimiento de otro estudio realizado en Inglaterra, concretamente en el condado de Avon, con una muestra de 14.000 niños nacidos vivos.

En relación a estos dos seguimientos se observó que las mujeres que han sufrido la pérdida de un bebé durante el parto viven con mayor nivel de ansiedad un segundo embarazo y también, son más propensas a la depresión. El estado de depresión puede persistir incluso tres años después del nacimiento de un bebé sano. Tal y como afirma el colaborador del estudio, Jean Holding, es una circunstancia muy difícil de superar para estas madres y que, además, tiene gran repercusión en su vida familiar.

Este tipo de estudio se realiza por primera vez ya que nunca antes se había analizado hasta que punto perduraban en el tiempo estos estados de depresión y ansiedad tras la pérdida del bebé. El impacto psicológico que supone es muy importante y debería ser considerado cuando se evalúa el riesgo de depresión de cualquier paciente.

Los abortos espontáneos son, por desgracia, un hecho bastante frecuente, se calcula que, aproximadamente, un embarazo de cada cinco se ven interrumpidos de forma involuntaria. Algunas de las afectadas sufren de depresión pero, hasta este momento, se consideraba que eran síntomas pasajeros puesto que la mayoría de ellas tiene un parto a término que, supuestamente, les hace remontar el ánimo.

Como conclusión a estos datos, la doctora Robertson apunta a la necesidad de ofrecer un apoyo específico a estas pacientes ya que el estado de ánimo puede afectar de forma muy directa a los niños nacidos posteriormente. Para ello es recomendable e incluso imprescindible que el personal sanitario en contacto con ellas reciba una formación específica para ayudar en esos momentos de duelo. Las matronas, por ejemplo, pueden ser capaces de detectar los posibles casos de depresión y ofrecer el asesoramiento adecuado.

Fuente: Europa Press

Carta extraída del libro “El desafío de Re-nacer”

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 30-09-2010

No te pido que me des un trato especial. No estoy enfermo, no tienes que alejarte de mí,
solo te pido que consideres algunos aspectos, pues me ha sucedido lo peor que me pudo haber sucedido.

Te pido que no tengas temor de pronunciar el nombre de mi hijo,
ya que él vivió, vive aún en mí y fue y es muy importante.
Considera lo feliz que me siento de saber que tú también lo recuerdas y hablas de él.
Me gusta saber que tú también lo tienes presente en sus cumpleaños y aniversarios.

Considera que pasaré tal vez en un mismo día por diferentes emociones.
Puedo vibrar de alegría al recordar a mi hijo y puedo llorar después por su ausencia.
Tal vez un día estaré feliz y otro día será desastroso para mí.
Te pido que me des espacio para ser libre con mis emociones, aún estoy trabajando en ellas.
No me obligues a estar contento si me ves retraído, porque estoy pensando en mi hijo.
Considera que lo que me ha pasado no tiene nombre.
No lo compares a otra situación que te haya sucedido a ti.
Perder un hijo no es igual a ninguna otra muerte o evento.
Por favor, no hagas comparaciones.

Considera que a pesar de que estoy trabajando en trascender mi duelo y elaborar mis emociones,
no sé cuánto tiempo pueda durar esto en mí.
Aunque los profesionales digan que el duelo dura de uno a tres años,
a veces pienso que pasarán muchos años para poder superar este trauma.
Dame tiempo, no sé cuánto…

Por favor no me consueles con explicaciones teológicas ni religiosas,
no me digas que “Dios quería otro angelito con Él”.
Considera que es normal el hecho de que yo replantee mi fe y mis creencias.
Incluso, permíteme cuestionar mi religión y algunas otras cosas y no me hagas sentir culpable.
Yo sé que saldré con fe nueva y fortalecida en Dios,
lograré un nuevo entendimiento con Él.

Considera que mi cuerpo también me pasa la factura por este golpe emocional.
Puedo ganar o perder peso, dormir mucho o no poder dormir.
Tener raras dolencias y ser propenso a estar enfermo.

Considera que hay momentos en que no me puedes hablar de problemas económicos.
Yo los conozco. Solo te pido que consideres el momento oportuno.

Por último, considera que tengo nuevos “anteojos” para ver la vida.
No soy el mismo. Jamás lo seré.
Soy diferente, no soy como antes, tal vez soy mejor…
Trata de conocerme.

Autor: Mauricio Meza Acosta

El embarazo después de perder un bebé

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 23-09-2010

“En todas estas situaciones, el marco de referencia de los padres para el siguiente embarazo es su experiencia anterior. Estos padres han perdido la inocencia. La probabilidad estadística les ha traicionado, y cuando se ha producido una muerte, viven con constante ansiedad pensando que la muerte puede golpearles de nuevo (Kowalski, 1991).”
“En los doce últimos años, el trabajo con familias en las que se da un nuevo embarazo después de uno anterior malogrado ha ayudado a identificar diferentes fases de evolución en la gestación a medida que las familias viven el nuevo embarazo (O’Leary & Thorwick, 1994). Son éstas:

• Trabajar el miedo a otro embarazo anormal.
• Trabajar la evitación del vínculo afectivo por temor a perder al bebé después.
• Superar la falta de voluntad para recuperarse de la pérdida por lealtad al bebé que murió.

Hemos observado cómo todos los miembros de la familia, incluyendo los niños, se enfrentan a las cuatro primeras tareas. Algunos hombres deben llevar a cabo también un esfuerzo adicional: superar el miedo a perder a su compañera si la muerte perinatal anterior supuso una emergencia médica para la vida de la madre.
El conocimiento de estos aspectos del embarazo, junto con la información disponible en la literatura, han servido para desarrollar el marco de experiencias de los padres en aquellas relaciones padre-hijo que se inician en la fase prenatal. Al tiempo que viven su duelo y necesitan hablar del bebé que murió, estos padres deben también iniciar su relación con el nuevo bebé. Hasta que su papel como padres de un bebé que murió no sea reconocido y validado, les costará comprender que este es realmente un bebé distinto (O’Leary, Parker & Thorwick, 1998) y tendrán dificultades para implicarse en el nuevo embarazo.”
En el primer trimestre es raro que los padres experimenten la emoción inicial del embarazo. Los propios padres de la pareja embarazada —los futuros abuelos—muestran su sorpresa al descubrir que no están contentos. Mientras que la familia y los amigos piensan que quedarse embarazados de nuevo les ayudará a sentirse mejor y sentirse ilusionados, en lugar de ello surge un nuevo temor: el de perder también a este bebé. Muchos de estos padres no quieren decir a nadie que están embarazados. No quieren que les digan “ahora podréis ser felices de nuevo”. Al estar tan asustados, no quieren participar de los sentimientos de alegría de los demás. Para estos padres, eso sería como negar al bebé que murió.
Durante el segundo trimestre las parejas se enfrentan a decisiones tales como someterse o no a pruebas neonatales adicionales. Discutirlo es útil para ayudarles a escoger entre las distintas opciones durante la planificación del embarazo. En este período el miedo puede crecer al sentir los primeros movimientos del bebé. Los padres pensaban que estos movimientos les darían confianza, pero en vez de eso se cuestionan nuevamente si es demasiado movimiento o si los movimientos no son suficientes. Es habitual que se haga una ecografía a la semana 18-20, y conocer el sexo puede provocarles sentimientos encontrados. Algunas personas quieren un bebé del mismo sexo que el que murió, y otras quieren el sexo opuesto. Pueden experimentar un resurgimiento del dolor cuando empiezan a ser conscientes de que éste es un niño diferente y no es el niño que murió. Aceptar esto como un fenómeno común sirve de ayuda a los padres. Intelectualmente, comprenden que se trata de un niño diferente, pero emocionalmente siempre querrán la vuelta del otro niño.
La mitad del segundo trimestre puede ser una época de asentamiento, especialmente si el niño anterior murió a causa de una enfermedad que puede diagnosticarse a través de la ecografía, como por ejemplo la hipoplasia del hemicorazón izquierdo o una anormalidad genética. Pero incluso cuando saben que este bebé no tiene la enfermedad del anterior, muchas personas aún tienen miedo. Ahora saben que algunos bebés mueren, y no recuperarán la confianza hasta que no vuelvan a casa con un bebé sano.”
Las pruebas prenatales pueden comenzar en cualquier momento entre las semanas 28 a 32 de gestación. Esto puede ser de gran ayuda para los padres. Pueden obtener información objetiva sobre la salud de su bebé y sentirse aliviados al saber que alguien les está ayudando a vigilar el desarrollo del bebé. En el último trimestre, cuanto más se acerca la fecha estimada de parto, más miedo pueden sentir. No es raro que los padres digan “saquen al bebé como sea ahora que todavía está vivo”.
Además, este es un momento en el que la pareja están más expuesta a sus propias emociones. Las parejas dijeron que era más fácil para ellos no pensar en el embarazo y preocuparse por el trabajo. Cuando toman conciencia de que este bebé podría realmente nacer, necesitan ayuda para afrontar el parto tanto ellos como su pareja. Siempre que sea posible, sería conveniente facilitar a estas parejas clases de preparación al parto especiales. Si ello no es factible, ofrecerles al menos apoyo mediante la redacción de un plan de parto. Es extremadamente beneficioso para ellos visitar el área de dilatación y paritorios antes del parto. Aunque esto puede resultarles difícil, necesitan que les animemos a ello de forma amistosa. Lo ideal sería hacerlo de forma individualizada, no en grupo.
Muchas familias han descrito reacciones del síndrome de estrés postraumático cuando entran en el área de maternidad. Necesitan recrear sus sentimientos de forma que cuando llegue el momento del parto puedan concentrarse en ese parto y en ese bebé. Esto también es importante para las familias que tienen hijos mayores antes de su participación en una clase de preparación para los hermanos. Muchas veces estas familias han visitado el área de obstetricia en un momento determinado, ingresando por disminución de movimientos fetales o parto prematuro. Si esto ocurre, es preciso estar alerta ante la posibilidad de que esta sea su forma peculiar de “ensayar”.”

Sugerencias para quienes se enfrentan a padres como nosotros:
• Ofrezca su apoyo y sus servicios. Incluso si estos embarazos no son considerados de alto riesgo por razones médicas, las circunstancias emocionales tanto de los padres como del bebé que va a nacer los convierte en embarazos de alto riesgo.
• Valide como normales los miedos y ansiedades de los padres.
• Si ingresan en obstetricia por tener contracciones o disminución de los movimientos fetales, examine el expediente para ver cuándo perdieron al bebé anterior. Muchas veces experimentan contracciones o sienten que el bebé ha dejado de moverse en fechas próximas al aniversario de la pérdida del bebé anterior.
• Comprenda que mantener una relación distante con el bebé que llega es su forma de protegerse. Guíe poco a poco a los padres en la aceptación de que sería igualmente doloroso que este bebé muriese también y ellos no se hubieran permitido a sí mismos establecer vínculos afectivos con él. Ayúdeles a aprender a confiar en el bebé y en su intuición sobre quién es este bebé.
• Sea consciente de que los niños se contagian realmente de los sentimientos de la madre y que el bebé necesita palabras que expliquen esos sentimientos. De alguna forma, el bebé sabe que el o ella llegan después de una pérdida. Esto atañe al bebé porque el bebé que murió es parte de su familia.

Por Joann O’Yeray, MPH, MS.

Algunas cosas que debes recordar

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

1.  HAS PERDIDO UN HIJO.
Cuando una mujer está embarazada, ella espera dar a luz a un saludable bebé. No importa cuan avanzado era tu embarazo cuando lo perdiste, lo que importa es que ibas a tener un hijo, pero ahora ese niño ha muerto, y esos sueños han quedado en el aire.
Tienes todo el derecho de sufrir la pérdida de tu bebé. Tienes derecho a llorar por la pérdida de tus sueños y esperanzas, y por la pérdida de tu hijo.

2.  TIENES DERECHO A TUS EMOCIONES.
Después de un aborto, la mujer sufrirá una amplia gama de emociones de todo tipo. Estas emociones pueden ser arrolladoras, pero son una parte importante del proceso de aceptación. Enojo, frustración, depresión, miedo, tristeza y aún celos, son emociones comunes, y válidas.

3.  NO TODOS ENTENDERAN LO QUE ESTAS VIVIENDO, PERO ESO NO SIGNIFICA QUE ESTES EQUIVOCADA AL SENTIR LO QUE SIENTES.
Desafortunadamente la sociedad ha fallado por completo al reconocer el dolor que viene con la pérdida de un bebé. No hemos sido enseñados a entender que una mujer que ha sufrido un bebé sufre, y no hemos sido enseñados a interactuar con gente que ha perdido un hijo durante el embarazo. Escucharás a gente decir “es voluntad de Dios”, o “fué lo mejor”, o “al menos no te pasó después”. Esta gente tiene buena voluntad, pero sus palabras minimizan el dolor que viene con la pérdida. Es importante entender que, aunque estas personas tratan de ayudar, están equivocadas.
Tienes el derecho de sentir dolor. Tu pérdida es real, y es normal que sufras.

4.  NO ESTAS SOLA.
Veinte por ciento de los embarazos terminan en pérdida. Millones de personas han sufrido lo que estás viviendo ahora. Han sentido ese dolor. Algunos lugares ofrecen grupos de apoyo para mujeres que han perdido un hijo. Estos grupos son lugares para conocer hombres y mujeres que entienden lo que han vivido. Si esos grupos no existen en tu ciudad, el Internet es otro sitio para conectarte con mujeres que han tenido experiencias similares.

5.  HOMBRES Y MUJERES REACCIONAN DISTINTO.
Muchas mujeres han encontrado dificil obtener el apoyo que necesitan después de la pérdida, por parte de sus esposos. La mala comunicación es la raiz del problema. Es un hecho desafortunado que los hombres reaccionan diferente que la mujer promedio ante la pérdida. Frecuentemente no entienden los sentimientos abrumadores que vienen con la pérdida de un embarazo. También es dificil para el hombre enfrentar los altibajos emocionales que sobrevienen a la pérdida. Se sienten desamparados porque no pueden “arreglar” las cosas, no pueden aligerar las penas. Como resultado, algunos hombres parecen insensibles o despreocupados. Esto puede ser dificil para ambas partes de la pareja.
Es importante entender que no es insensibilidad o indiferencia lo que motiva la reacción del hombre ante la pérdida. Hombres y mujeres reaccionan distinto, y entender esas diferencias ahorrará mucha tensión.

6.  SANAR TU ALMA SERA DIFICIL.
Manejar el dolor es dificil. Puede ser extremadamente duro y agotador. Trabajar todas las emociones toma tiempo y energía, pero tomar una actitud activa es parte vital del proceso. Haz cosas que te hagan sentir. Trabaja con tus emociones. Habla con la gente que entienda. Es trabajo duro, pero importante. Algunos días son más dificiles que otros, pero al final, lo importante es recordar que toma tiempo y esfuerzo.

7.  LAS COSAS MEJORARAN.
El dolor es más fácil de manejar un día a la vez. Algunas veces sentirás que jamás dejarás de sentir lo que sientes, y otros días serán menos difíciles. Un día despertarás, y cuando estés lista para hacerlo, verás el sol de nuevo.

Traducido con autorización de Angel Operation.
Por Isabel Ramos de Trujillo, en memoria de Diego. Octubre 2, 1996.

Respondiendo a comentarios insensibles

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

Duele tanto

  Respondiendo a comentarios insensibles…

Perrogrullada: comentario sin sentido, algo dicho sin haber sido pensado.

Si eres un padre que sufre la pérdida de un hijo, seguramente puedes hacer una lista de docenas de perogrulladas o clichés con las que has sido bombardeado desde la muerte de tu hijo.
Cuando estas cansado de permanecer callado y deseas educar a los bien intencionados consoladores, puedes considerar algunas de las siguientes sugerencias.

P = perogrullada (poco inteligente)
R = respuesta (inteligente)

P= “Fué voluntad de Dios”
R= “¿Cómo lo sabes? ¿Eres Dios?”
R= “¡Ah! ¿Dios me lo hizo a propósito?”
R= “Prefiero que Dios me diga lo que El quiera decirme. El lo hará, no tú.”

P= “Tu hijo (a) está en un mejor lugar con Jesús.”
R= “Como madre, te puedo decir que no hay mejor lugar que mis brazos.”
R= “Sigo extrañando tener a mi hijo conmigo.”
R= “Seguramente que sí, pero eso no me quita el dolor de padre.”
R= “Lo que dices realmente me lastima y prefiero que me dejes llegar a mis propias conclusiones sobre la vida después de la vida de mi hijo(a) cuando yo esté listo(a).”

P= “Mejor ahora que un més/seis meses/un año después.”
R= “Esto quiere decir que quieres más a tu hijo(a) mayor que a tu hijo(a) menor?” (para aquellos con más de un hijo.)
R= “Nunca hay un “mejor momento” para enterrar a un hijo.”
R= “Si Dios viniera y me dijera: Me voy a llevar a tu bebé, ¿prefieres que me lo lleve ahora ó dentro de un año? ¿Cuál crees que sería mi mejor respuesta?

P= “Probablemente es lo mejor. Seguro que había algo malo con él (ella)”.
R= “Si él (ella) fuera menos que perfecto(a), lo amaría aún más.”

P= “Vas a ser una persona más fuerte por esto.”
R= “Prefiero ser débil y llana y tener a mi hijo conmigo, gracias.”

P= “Todo pasa por una razón.”
R= “¿Puedes decirme diez razones por las que un bebé deba morir?”
R= “Díselo a mi corazón roto.”
R= “La muerte de un hijo(a) antes que sus padres nunca es razonable.”

P= ” Por lo menos tienes otros hijos sanos.”
R= “Los hijos no son intercambiables y siempre estaré agradecida por los hijos que tengo. Esto no quiere decir que no me duela haber perdido a mi bebé.”
R= “Mis hijos sanos no tienen nada que ver con mi dolor.”
R= “¿O sea que si te cortas el pulgar no lo vas a extrañar porque tienes otros cuatro dedos sanos?”

P= “Eres joven, ya tendrás otro bebé.”
R= “No quiero otro bebé. Quiero a ________________.”
R= “No creo que otro bebé pueda tomar el lugar de ________________. ¿Tú sí?”
R= ” ESTE bebé es especial para mí. Nunca voy a tratar de reemplazarlo con otro.”

P= “¿Todavía sigues en lo mismo y sin reponerte? ¿Cuándo te vas a sobreponer? ¿Cuánto tiempo vas a seguir hablando de lo mismo?”
R= “Te repones cuando te corren de un trabajo o te rompes una pierna. Nunca te sobrepones a la muerte de un hijo.”
R= “Es chistoso como a todo un país se le permite llorar la muerte de Elvis Presley más de veinte años después de ocurrida, y sin embargo, todos me fuerzan a abandonar la memoria de mi bebé después de solo unos meses.”

P= “Entiendo cómo te sientes, mi perro murió la semana pasada.”
R= Solo aléjate de esa persona que no entiende NADA.

P= “El o ella no quisiera verte triste”.
R= “Y a mí no me gustaría que estuviera muerto (a), así que supongo que los dos estamos sin suerte.”

P= “Dios tiene un plan para tí.”
R= ” Es fácil decirlo cuando el plan de Dios no incluye a TU hijo.”

P= “Tienes que ser fuerte.”
R= “Quien lo dice?
R= “Soy fuerte. El sólo hecho de estar aquí lo demuestra.”

P= “Por lo menos no lo trajiste a casa.”
R= “Daría lo que fuera por haber pasado más tiempo juntos.”
R= “Estás bromeando, ¿verdad?”.
R= “Estás sugiriendo que quiero menos a mi bebé porque no durmió en su cuarto?”

Escrito por Joanne Cacciatore (MISS Foundation), en memoria de Cheyenne (07/27/94), y traducido por Carla Hoffman, En memoria de César (04/06/97), Jo (09/03/97) y Carlota (12/02/98).

La pena y el duelo

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

La pena es la emoción que sentimos al perder a una persona, cosa o evento importante en nuestras vidas.
El duelo es el proceso por el cual lidiamos con esos sentimientos y emociones después de la pérdida.
Antes de los 1960´s, las señales de la pena se consideraban patológicas. La mayoría de las personas esperan que la pena se haya completado o resuelto entre 48 hrs. y 2 semanas, de acuerdo a encuestas tomadas en la calle Esto indica la falta de comprensión del proceso de aflicción y la razón por la cual hay una falta de apoyo después del período inicial. Bowly, Parkes y Holmes hicieron un estudio de 10 años de 1,200 adultos afligidos para determinar respuestas normales. Encontraron que hay cuatro fases de aflicción.

LAS FASES DEL DUELO:
 
1. Impacto y aturdimiento: Esto pasa inicialmente y puede durar desde 48 horas hasta dos semanas. El aturdimiento es una defensa normal y sana. Durante este tiempo las emociones pueden ser incontrolables. A menudo es dificil “absorber” la información. Se puede perder el apetito. Puede sentirse completamente exhausto y sin embargo no poder dormir. Lo inverso también puede ocurrir, en que se duerme casi todo el tiempo. Los sentimientos pueden variar desde miedo y ansiedad hasta culpabilidad y depresión. A veces el afligido puede sentir que está enloqueciendo. Es sano expresar los sentimientos en esta etapa.
2. Búsqueda y Anhelo: Esta fase puede durar por varios meses. Durante este tiempo, los afligidos buscan lo que se ha perdido. Es durante este período cuando ocurre el comportamiento más raro. A menudo se siente culpabilidad e ira en esta fase, al buscar las respuestas. Prueban qué es real, se vuelven intranquilos e impacientes, y a lo mejor sienten una sensibilidad aumentada a los estímulos. Para los padres que sufren una muerte neonatal, ayuda mucho el ver, cargar y tocar al bebé al momento de la pérdida. Las fotos del bebé proporcionan consuelo y los ayudan a confirmar de forma perceptiva lo que perdieron. Es importante que los afligidos expresen sus sentimientos, incluyendo enojo contra Dios -si es que lo sienten- envidia y otras emociones fuertes. No necesitan sentirse avergonzados de sus sentimientos. La ira interna se convierte en culpabilidad y esto lleva a la depresión.
3. Desorientación y Desorganización: Esta es la etapa más larga del duelo. Durante el 4° al 6°més se vuelve más severa. La emoción que domina es la depresión. El apetito se apaga, hay falta de motivación, mal juicio y se siente insomnio. Una vez que sí se pueden dormir, puede ser dificil despertarlos. Se recomienda un exámen médico durante ete período para diagnosticar cualquier enfermedad en fases tempranas, porque la resistencia baja a la enfermedad en este tiempo. Los tranquilizantes y sedantes atrasan el proceso y enturbian el pensamiento. Al tratar de librarse de su desorientación el afligido busca las respuestas que siente que le corresponde, nuestro papel es buscar la respuesta junto con ellos, en lugar de darles una respuesta. Al 18° o 24° més empiezan a resolver algunas de estas preguntas. Nuestra tendencia es de tratar de responder a las preguntas que ni siquiera se están preguntando. Los clichés causan más desorientación. Un oido atento es nuestro mejor regalo para los afligidos. Los aniversarios son muy dificiles. La sociedad espera que los afligidos se repongan rápidamente y al poco rato ya no hay apoyo. Otros tienden a evitar el hablar de la persona que ha muerto, cuando es precisamente lo que más necesita el afligido. Durante la desorientación, el auto-imágen se deteriora y el afligido se aísla de los otros.
4. Reorganización: Esta fase no ocurre rápidamente. Empieza alrededor del 18°al 24° més. Aquí empiezan a organizar sus sospechas e intentan identificar qué se perdió. Hay un snetimiento de soltura, energíarestaurada, más socialización, mejor juicio y hábitos más estables de comer y dormir. Es en este tiempo que empiezan a disfrutar y a pasarla bien sin sentimientos de culpa. Habrá una crisis momentánea de revivir la pérdida, especialmente en los aniversarios y festividades. La readaptación a la pérdida no quiere decir que se olvida.

Gradualmente, la desorientación disminuye en duración e intensidad. La desorientación se facilita por medio del compañerismo con otros que ayudan a los afligidos a ordenar qué es lo que ha pasado y trabajar hacia la reorientación. Los grupos de apoyo mutuo pueden ser importantes, sin embargo, el mejor tiempo para dirigir a un afligido a un grupo de apoyo es en la fase de búsqueda y anhelo.

Es importante permitir una amplia gama de emociones. Cada persona responde de forma distinta en la aflicción y es importante que no establezcamos expectativas de los afligidos ni insinuar que necesitan pasar varias fases. Cada emoción tiene su función. La alegría está relacionada al impulso creador, la depresión proege los órganos mayores al forzarnos a hacer una pausa, la culpabilidad ocurre cuando estamos más allá de nuestra capacidad de lidiar y más allá del sentido de lo que está bien, mientras que la ira nos sirve para avisarle a otros que están inmiscuyéndose en la habilidad de sobrevivir en que están siendo violados por el sistema. Como se dijo anteriormente, los afligidos mentalmente saludables tienen una amplia gama de emociones y necesitan buscar maneras apropiadas para expresar esos sentimientos.
 
SEÑALES DE PENA NORMAL:

Suspiros, tensión en la garganta, opacidad de percepción, emociones volátiles (aquellos que no lloran necesitan más atención), sentimientos de culpabilidad, alejamiento (hacen muchas cosas para evitar contactos y distraerse), un cambio marcado en el comportamiento y/o asumir el comportamiento del muerto.
 
Selecciones de charlas de Glen Davidson, Ph.D.
National SHARE Office, Revisado Octubre, 1996.
Traducido por María Tapie en memoria de Max (12-18-97)

Para poder sobrellevar el dolor NECESITO

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

Desearía

1. Desearía que no tuvieran temor de pronunciar el nombre de mi hijo. Mi hijo vivió y fue importante y necesito escuchar su nombre.
 
2. Si lloro o me emociono si hablamos de mi hijo, desearía que supieran que no es porque me han herido, de hecho es la muerte de mi hijo la que ha causado mis lágrimas. Me han permitido llorar y se los agradezco. La explosión del llanto y la emoción son sanos.

3. Tendré emociones altas y bajas, subidas y bajadas. Desearía que cuando tenga un gran día no pienses que mi dolor se ha acabado o que si tengo un mal día necesito de un tratamiento psiquiátrico.

4. Desearía que supieras que la muerte de un hijo es diferente de cualquier otra pérdida y debe ser vista desde otro punto de vista. Es la tragedia más grande y me gustaría que no la comparen con la muerte de un padre, esposo o mascota.

5. La pérdida de un hijo no es contagiosa así que desearía que no huyeran de mí.

6. Desearía que supieras que todas las reacciones “exageradas” de dolor que ves en mi son normales. Depresión, rabia, frustración, desesperanzas y la puesta en duda de valores y creencias son de esperar después de la muerte de un hijo, con el tiempo estas emociones se irán transformando.
 
7. Desearía que no esperen que mi dolor dure 6 meses. Los primeros años serán excesivamente traumáticos para nosotros.
 
8. Desearía que entendieran las reacciones físicas de mi dolor, puedo ganar o perder peso, dormir todo el día o no hacerlo, desarrollar algún tipo de enfermedad o me vuelva propensa a los accidentes producto de mi dolor.
 
9. La fecha de nacimiento de nuestro hijo, el aniversario de su muerte y las fiestas son fechas terribles para nosotros. Desearía que nos dijesen que tienen a nuestro hijo presente. Si nos ven quietos o retraídos, sepan que estamos pensando en nuestro hijo, no traten de forzarnos a estar alegres.
 
10. Es normal y bueno que la mayoría de nosotros reexaminemos nuestra fe, valores y creencias luego de perder un hijo. Nos haremos preguntas de cosas que nos han enseñado a lo largo de nuestras vidas y con fe y esperanza llegaremos a un nuevo entendimiento con nuestro Dios. Desearía que me permitieran cuestionar mi religión sin hacerme sentir culpable.
 
11. Desearía que no me ofrecieran tranquilizantes. Estos son remedios temporales y la única manera que tenemos de sobreponernos al dolor es experimentándolo. No podré sanar si no siento la herida.
 
12. Desearía que entendieran que el dolor cambia a las personas. No soy la misma persona que era antes de la muerte de mi hijo y nunca lo seré. Si esperas que sea la misma de antes te frustrarás. Soy una criatura nueva, con nuevos pensamientos, sueños, aspiraciones, valores y creencias. Por favor traten de conocer al nuevo yo, tal vez aún les agrade.
 
13. Espero y comprendan que el dolor de perder a un hijo no tiene nombre no existe una palabra que defina que somos, solo se que somos almas incompletas es como si una parte de ti la mutilaran, es vivir el día a día con el dolor que te desgarra cada parte de ti, nunca nuestras vidas será la misma siempre nos hará falta mi hijo.
 
Muchas gracias por estar conmigo en todo momento.

Noelia

Un nuevo embarazo después de la pérdida

Escrito por ADMIN-Jessica Ruidiaz | Parte de Material de lectura | Escrito en 14-09-2010

Cuando Están Listos Para Intentarlo de Nuevo
 
Después de la muerte de un bebé, algunos padres desean tener otro hijo lo antes posible. Otros no están seguros de querer volver a intentarlo. Y la mayoría se debate entre las dos posturas. Esta decisión difícil y personal sólo pueden tomarla usted y su pareja. Aquí le brindamos cierta información que puede servirles de guía para tomar una decisión.

¿Deberíamos volver a intentarlo?
Acaba de vivir una experiencia muy dolorosa. Tómese un tiempo para tomar la decisión más adecuada. Tenga en cuenta lo siguiente:
• Todos los embarazos son diferentes.
• Es posible que deba hacer frente a la recurrencia de un defecto genético, por lo que debe obtener toda la información posible de un profesional médico antes de tomar una decisión.
• Tanto esperar como encargar un nuevo bebé poco tiempo después de la muerte de su bebé tiene sus ventajas. Si decide esperar tendrá más tiempo para sobreponerse física y emocionalmente y quizá le ayude a sentirse menos preocupada durante el embarazo. Encargar un bebé poco tiempo después de la pérdida puede hacerle sentir que sigue adelante y ayudarle a superar los sentimientos de “fracaso”.
• Si ha luchado contra la infertilidad o sufrido varias pérdidas, debe plantearse con toda franqueza la siguiente pregunta: “¿Puedo soportarlo una vez más?”

¿Cuándo deberíamos volver a intentarlo?
Puede ser aconsejable esperar algunos meses para tener tiempo suficiente para recuperarse física y emocionalmente. Pero el tiempo de la espera depende de cada uno. Incluso los médicos no se ponen de acuerdo, ya que existen muchos factores, físicos y emocionales, que influyen sobre la decisión. Otros factores que hay que tener en cuenta son la edad de la mujer, si la pareja está experimentando otros cambios en sus vidas, etc. Soliciten información a su médico, consulten libros y otras fuentes de referencia y tomen la decisión por su cuenta. Es normal descubrir que, aunque usted esté lista para volver a intentarlo, su pareja no lo está. También puede ocurrir al revés.

Factores emocionales
Es importante reconocer que quizá sienta al mismo tiempo ansiedad, enojo, obsesión y ambivalencia acerca de un nuevo embarazo, junto con sentimientos de esperanza sobre el futuro y de dolor y culpa por el bebé que murió. Incluso si desean fervientemente volver a intentarlo, la mayoría de los padres encuentra que el dolor se intensifica en los meses posteriores a la muerte del bebé y que es demasiado arriesgado considerar otro embarazo durante ese período.

Factores físicos
Estar lista físicamente para volver a intentarlo depende del tipo de pérdida que haya sufrido y de las características del parto (¿fue el feto expulsado naturalmente o debieron realizarle un legrado? ¿Tuvo un parto? ¿Necesitó una intervención quirúrgica de emergencia?).

Su médico le ayudará a determinar cuándo es físicamente seguro volver a intentarlo. Una vez que usted y su pareja hayan acordado volver a intentarlo, asegúrense de:
• Buscar un médico o partera comprensivos que estén dispuestos a brindarles los cuidados que necesitan. Es posible que deba consultar a un especialista en fertilidad o en maternidad.
• Hablar con su médico sobre el mejor momento para volver a intentarlo y considerar los factores físicos que pueden influir en el intento. Por ejemplo, es posible que sus pechos tengan leche y quizá pase algún tiempo antes de que deje de tener hemorragias. Su médico puede sugerirle esperar cierto número de períodos menstruales antes de intentarlo.
• Consultar a un especialista en genética, si es necesario.
• Seguir un estilo de vida sano evitando el alcohol, el tabaco y las drogas ilegales; tomar un complejo multivitamínico que contenga ácido fólico todos los días; llevar una dieta saludable que incluya alimentos ricos en ácido fólico, como cereales enriquecidos, verduras de hoja verde, legumbres y jugo de naranja.

Intentando quedar embarazada
Intentar quedar embarazada nuevamente puede ser un sube y baja emocional para usted. Por un lado, tiene esperanzas y se siente bien por hacer algo positivo. Por el otro, quizá se sienta obsesionada con quedar embarazada y ansiosa por el resultado. Es posible que también se sienta enojada por tener que pasar por lo mismo nuevamente. Incluso en las mejores condiciones, puede tener miedo del resultado de otro embarazo. Transmita abiertamente sus sentimientos y temores a su pareja y busque apoyo emocional si lo necesita.

Cuando quede embarazada
La mayoría de las mujeres queda embarazada dentro del año de haber perdido a su bebé. Recuerde que es normal sentir dolor por la muerte de su bebé, incluso durante un embarazo posterior. Cuando quede embarazada:
• Piense en positivo y recuerde que cada embarazo es diferente y que cada bebé es único y especial.
• Reciba los cuidados prenatales necesarios en cuanto quede embarazada.
• Tome medidas adecuadas para su salud. Continúe recibiendo los cuidados prenatales y tomando ácido fólico. Coma alimentos saludables, beba mucha agua y descanse mucho. Reduzca el estrés y evite el tabaco, las drogas ilegales y el alcohol.
• Ocúpese de su atención médica. Obtenga información sobre el embarazo, cuidados prenatales y otros temas que la ayudarán a reducir su ansiedad.
• Considere cómo se siente y si desea o no realizarse pruebas de diagnóstico prenatales. Estas pruebas son útiles para identificar situaciones que pueden vigilarse para evitar problemas después.
• Reconozca que este embarazo puede ser difícil mental y emocionalmente, además de exigirle mucho a su físico, y que el momento más difícil de superar será el momento en que sufrió la pérdida en su embarazo anterior.
• Consulte a sus médicos para estar tranquila y no deje de hacerles saber sus preocupaciones y temores.